Cantaremos en la Vigilia Pascual: ¡Cristo, Luz del Mundo! Domingo I, CUARESMA
1.
Vamos a Recuperar Nuestro Bautismo
Este año leemos en las misas del domingo textos del
Evangelio según san Mateo quien será nuestro maestro durante el recorrido de la
Cuaresma, junto con Juan, como en todos los años. ¿Cuál es el tema que da
unidad a esta Cuaresma? Sabemos que la conversión y la penitencia son parte
esencial de la espiritualidad cuaresmal; sabemos también que el ayuno, la
oración y la limosna son nuestras armas espirituales para este tiempo; sabemos
en fin, que como todos los años, también ahora estamos avanzando hacia un
punto: la pascua de Cristo. Y esto nos lleva a preguntarnos ¿cuál es la
particularidad de esta Cuaresma en que Mateo y Juan nos van a enseñar tantas
cosas? El énfasis de este año puede sintetizarse en la expresión: "un
camino de luz;" o también diciendo: "vamos a recuperar nuestro
bautismo." De lo que se va a tratar, en realidad, a lo largo de estas
lecturas y en el conjunto de estos domingos, es de ese sacramento, el del
bautismo, que en tiempos antiguos fue llamado precisamente "la
iluminación." Se trata de un recorrido desde las tinieblas hacia la
plenitud de claridad y gloria que vendrán con la Pascua del Señor Jesús.
2. Venciendo al Príncipe de las Tinieblas
Nuestro caminar parte desde la oscuridad: las lecturas
de este primer domingo nos presentan el poder del príncipe de las tinieblas. En
la primera lectura, del Génesis, y en el texto del evangelio aparece
expresamente la acción seductora y perturbadora del enemigo malo, con una
diferencia: en el texto del Génesis este enemigo logró lo que quería, es decir,
engendrar desobediencia, sembrar orgullo y producir muerte, en el texto de san
Mateo es él quien resulta vencido. Sus tentaciones fueron incapaces de
confundir, doblegar o derrotar a Cristo. Al admitir que hay oscuridad y pecado;
reconocemos que como seres humanos podemos caer y caemos, pero vemos también
con alegría que hay uno que ha salido vencedor y en su victoria hay un germen
de esperanza y también de victoria para nosotros.
Sem: Fernando Durán Muñoz
La ternura del amor de Dios.
Domingo VIII, ORDINARIO
1. Re-educar el cerebro
Nuestro cerebro está organizado para tomar lo grande como distante. La
grandeza próxima la detectamos como peligro o amenaza. Por eso nos cuesta
trabajo creer que Dios sí está cerca. Nuestra mente ha recibido esta
información: que lo poderoso es rudo y lo débil es tierno. Nos cuesta demasiado
admitir ternura en el fuerte. Las lecturas de este Domingo nos hablan de Dios
como grande y a la vez cercano; fuerte y a la vez cargado de ternura.
2. Amor que no olvida
Isaías describe el amor de Dios con el lenguaje de la intensidad,
cercanía y belleza del amor materno, quizás la expresión más paradigmática del
amor en la raza humana. Sólo que Dios supera ese paradigma. El amor de Dios,
como el de una buena madre, es amor que recuerda. Pero hay maneras de recordar:
el que vive resentido o el que espera vengarse también recuerdan, pero su
recordar espera la hora del mal. Dios recuerda su propia bondad y su propia
misericordia, y el bien que ya ha florecido en nosotros, y desde este piadoso
recuerdo busca nuestro bien.
3. Fiarse del amor
Si Dios está cerca; si nos recuerda con amor; si su poder es
inextinguible, lo único lógico en la vida es confiar en Él. Esa fue la lógica
de Cristo, y eso es lo que quiere resaltar el relato del Evangelio: "¿No
vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los
pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre
celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?".
Pbro. J.
Manuel Nuño Camacho


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.