MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE
VÍA CRUCIS
POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
2447 Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf. Is 58, 6-7; Hb 13, 3). Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25,31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cf Tb 4, 5-11; Si 17, 22) es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cfMt 6, 2-4):
(C.I.C. 2447)«El que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo» (Lc 3, 11). «Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros» (Lc 11, 41). «Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, calentaos o hartaos”, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?» (St 2, 15-16; cf Jn 3, 17).
Nuestra Santa Madre Iglesia nos pide, en las Obras de Misericordia Espirituales, ORAR POR VIVOS Y DIFUNTOS. Este Apostolado por las Almas del Purgatorio se reúne todos los viernes, a las 12:00 del día, en la Parroquia, para ofrecer este Vía Crucis, por las todas las almas del purgatorio, de manera especial quienes descansan en el Columbario y por todos nuestros familiares, amigos, vecinos y hermanos de comunidad.
Súmate a esta maravillosa iniciativa, cumpliendo así el deber que tenemos para con nuestros familiares que ya han fallecido. Tomemos conciencia de que las almas de quienes descansan en el purgatorio, están purificándose para llegar inmaculadas a la presencia de Dios. Ellas, por sí mismas nada pueden hacer. Somos nosotros, la Iglesia Militante, quienes podemos, -porque así Dios lo quiere, no por nuestros méritos,- ayudarlas con nuestras oraciones, sacrificios, Misas, Comuniones, a llegar al Cielo.
Un día, nosotros vamos a estar allá, purificándonos... ¿habrá personas que oren por nosotros? Ayudemos a los pobres... los más pobres, entre los pobres, se encuentran en el PURGATORIO, sin poder pedir una LIMOSNA... si no puedes asistir a la Parroquia, imprime el Folleto Plegable y los viernes, a la hora que puedas, aún desde tu hogar, pídele a tu Ángel de la Guarda que te lleve en espíritu al SAGRARIO más cercano, y ofrece este Vía Crucis, por su eterno descanso.
Dios, que no se deja ganar en generosidad, sabrá recompensarte. Además, las almas que salgan del Purgatorio, gracias a tus oraciones, serán tus mejores amigas e intercesoras ante Dios nuestro Señor.
DESCARGAS:
Vía Crucis, formato PDF, con imágenes
Vía Crucis por las Almas del Purgatorio,
folleto plegable
http://www.autorescatolicos.org/PDF004/AAAUTORES08712.pdf
Vía Crucis por las Almas del Purgatorio, Audio mp3
http://gloria.tv/audio/eZViyB3cC1HM4fNj3S1txPFs5
Vía Crucis por las Almas del Purgatorio, Audio mp3
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Por la señal, de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
(Ofrecimiento*)
Dios
mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, porque eres
infinitamente bueno. Dame tu santa Gracia para no ofenderte más. Amén.
ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN POR LAS ALMAS
DEL PURGATORIO
Dulcísimo Jesús mío, que para
redimir al mundo quisiste nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado
con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente
cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con
falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes,
coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura
por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella,
puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándote a beber hiel y vinagres y
herido el costado con la lanza. Libra, Señor, -por tantos y tan crueles e
intensos dolores como has padecido por nosotros-, a las almas del Purgatorio de
las penas en que están. Llévalas a descansar a tu santísima Gloria, y sálvanos,
por los méritos de tu sagrada Pasión y por tu muerte de cruz, de las penas del
infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde
llevaste al buen ladrón, que fue crucificado contigo, que vives y reinas con el
Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
OTRA ORACIÓN INICIAL PARA OFRECER EL VÍA CRUCIS:
Padre
Todopoderoso y Eterno: te ofrezco por las manos purísimas de Nuestra Señora,
todas las Santas Misas celebradas hoy para tu mayor gloria y por la redención
de las Benditas Almas retenidas en el Purgatorio.
Humildemente
te suplico que tengas piedad de Ellas y les perdones sus pecados mediante los
méritos de Tu amadísimo Hijo.
Para compensar la alabanza, el agradecimiento, el amor, el honor y los
méritos que estas almas omitieron manifestar y acumular en su vida terrenal, te
ofrezco toda la alabanza, el amor, el honor, el agradecimiento y los
sufrimientos con los que te honraba Tu Hijo mientras estaba en la tierra.
Como recompensa por todas las faltas y omisiones que estas almas
demostraron en este mundo, te ofrezco el celo fervoroso que profesó Tu Hijo
Amado en sus obras, y en las obras que Él mismo renueva y alza hacia Ti en
todas las Santas Misas.
Por la purificación de las manchas de los pecados que todavía persisten
en las Benditas Almas del Purgatorio, te ofrezco la Sangre Divina que derramó
Tu Hijo y que derrama cada día sobre nuestros altares.
Como redención por todas las penas y castigos que sufren las Almas purgantes,
te ofrezco la Dolorosa Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, que se
renueva en el Santo Sacrificio de la Misa.
Finalmente, para poder apaciguar Tu rigorosa Justicia, te ofrezco todas
las virtudes y méritos ejercidos y adquiridos por las Almas de Purgatorio
durante su vida en la tierra, juntamente con las virtudes y méritos de la Virgen
Santísima Nuestra Señora, de todos los santos, Bienaventurados y Almas Víctimas
que suplen los méritos y obtienen la liberación de aquellas Almas Benditas
retenidas en la cárcel de amor que es el Purgatorio.
I Estación: Condenan a Jesús a Muerte
Te
adoramos oh, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al
mundo y a mí, pecador. Amén.
Algunas almas son
"condenadas a muerte" en vida, ya que deben padecer la
muerte lenta de una enfermedad. ¡Ojalá que pudieran estas
almas comprender el valor inmenso que tiene el sufrimiento ante los ojos de
Dios! El sufrimiento nos asemeja a Cristo Redentor.
Se puede redimir con el sufrimiento los propios pecados y los del
mundo entero. Dicho de otra manera: se puede pagar el Purgatorio con ese
sufrimiento. Se puede pagar el Purgatorio en vida... Y como es tal
el valor del sufrimiento, también se puede redimir a las Almas del
Purgatorio. Cristo sufrió por nosotros. Nosotros podemos sufrir
por los demás.
¡Bendito
el misterio inmenso del sufrimiento humano!
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
II Estación: Jesús carga con la cruz
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Las Almas del Purgatorio
cargan con la cruz de sus propios pecados. Comprenden que deben limpiar
sus faltas hasta alcanzar la purificación completa. En el Cielo no
existe ni un ápice de pecado. Nadie puede entrar con "las manos
sucias". Algunas purificaciones se vuelven muy largas, al
igual que hay enfermedades que requieren mucho tiempo de curación. Sin
embargo, estas almas viven de la "Esperanza"... Esperan...sabiendo
que tienen por premio los Bienes Eternos. Esperan...que sus
hermanos, los hombres que están envueltos en los quehaceres del mundo, las
recuerden y les ayuden con sus oraciones y sacrificios a "pagar "
pronto la deuda.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
III Estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz
Te
adoramos oh, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al
mundo y a mí, pecador. Amén.
Primera "caída"
necesaria: Caer de rodillas, en actitud de pedir perdón.
¡Señor, perdón, he pecado contra el Cielo y contra Ti!... (LC 15,21).
Igual que el hijo prodigo. Regresar al Padre y con Humildad, pedir perdón
a Dios.
Primer
paso necesario para lograr la purificación: la Humildad.
El
primer pecado, el de Lucifer fue la soberbia. El antídoto contra la
soberbia es la virtud de la Humildad. Primer requisito...
primera caída necesaria. Pongamos en práctica en vida esta virtud, para
que cuando nos llegue el momento estemos entrenados...
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
IV Estación: Jesús encuentra a su Santísima Madre
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Nuestra Madre visita las
Almas del Purgatorio. Ella cumple lo que promete. Su visita es como
un refrescante refrigerio en medio de tanto sufrimiento. Las madres
siempre están con sus hijos. María estuvo con su
hijo durante su Pasión, durante su Vía Crucis... María no abandona a sus hijos
que aun recorren el camino del dolor. Mensajera, medianera... Salud de
los enfermos... Refugio de los pecadores... Consoladora de los Afligidos...
¡Gracias
Madre por tu Consuelo!
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
V Estación: Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Simón de Cirene ayuda a
Jesús a llevar la cruz... Todos nosotros podemos ser cirineos para las
Almas del Purgatorio y ayudarles a cargar su cruz ofreciendo sacrificios y
oraciones por ellas.
¿Cómo? Ofreciéndoles
los regalos de los Reyes Magos: Oro, Incienso y Mirra.
Oro: Los
méritos de Jesucristo, María y los Santos que a través de la Misa y las
Indulgencias son como oro puro. El regalo más preciado: La Santa Eucaristía.
Incienso: Sube
al Cielo el olor sagrado de la oración, que al quemarse lentamente sobre los
carbones encendidos de la Caridad, despiden la exquisita fragancia.
Mirra: Asociada
desde tiempos remotos con el sufrimiento. ¿Y qué
representa la mirra para las Almas del Purgatorio? Un regalo muy
preciado... nuestros sufrimientos, nuestras penas, nuestros trabajos, angustias
dolores!... Ofrecidos con amor...por ellas.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
VI Estación: Una piadosa mujer limpia el rostro de Jesús
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
El detalle de amor que
tuvo esta mujer con Jesús le valió el premio de poseer sus rasgos. Cada
vez que obramos con caridad para las Almas del Purgatorio -que están
viviendo su propio Vía Crucis-, el Señor por premio imprime sus rasgos en
nuestra alma...para que poco a poco vayamos asemejándonos a El... pues en el
Cielo solo entra el que se parece a Cristo.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
VII Estación: Jesús cae por segunda vez
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Segunda
"caída"... necesaria. Nuevamente, de rodillas..., esta
vez pidiendo perdón por haber faltado a la caridad con el prójimo! Son tantos
los pecados contra la caridad... la falta de caridad! Cuanto más se van
adentrando estas almas en su purificación, tanto más comprenden con
mayor profundidad los alcances que tuvieron sus faltas de caridad...y eso, les
produce un dolor inmenso. Dolor necesario... dolor
purificador... Y los pecados contra la caridad son de
los que más purificación necesitan, puesto que ya estábamos advertidos
por el mismo San Pablo varias veces...
"...si no tengo caridad, soy como bronce que
suena o címbalo que retiñe."
"...si no tengo caridad, nada soy."
"...si no tengo caridad, nada me
aprovecha."
"Ahora vemos en un espejo, en enigma.
Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero
entonces conoceré como soy conocido."
"Ahora subsisten la fe, la esperanza y la
caridad, estas tres. Pero la mayor de todas, es la caridad."
(1Cor: 13)
¿¿¿Qué más se puede agregar a esto???
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
VIII Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Las hijas de Jerusalén
son como las almas buenas que lloran por los difuntos. Y las Almas del
Purgatorio las animan a no desperdiciar el tiempo en lamentos inútiles, en
cambio las invitan a transformar su llanto en acciones positivas: en llanto de arrepentimiento por sus pecados y los
de sus hijos; en oración y buenas
acciones que purifiquen sus corazones de antemano para evitar tener que
pasar por ese martirio. ¡Realizar el Purgatorio...en vida!
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
IX Estación: Jesús cae por tercera vez
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Con una claridad
adquirida por la perfección, las almas pueden conocer en plenitud sus faltas de
omisión. Tercera "caída" necesaria. "...Todo lo que
pude haber hecho y no hice...Tantas cosas que si yo hubiera hecho el mundo
habría sido mejor para todos."
Esa
miopía espiritual que acompañó a esa alma durante su vida terrena, ahora
se convierte en una maravillosa perspectiva...en la que se mira "con
lujo de detalles" lo que pudo haber sido y no fue, causándole un
arrepentimiento profundo.
Pecados
de omisión...aquí se encuentran la mayoría de las faltas cometidas.
Otra
vez... ¡cae de rodillas! Perdón, Señor, por todo el bien que dejé
de hacer... perdón, Señor... por mi culpa muchas almas no se acercaron a Ti...
por mi culpa, muchas almas no llegarán a salvarse.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
X Estación: Jesús se ve desnudado de sus vestiduras.
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
El Señor lo dejo todo,
hasta lo poco que tenía...
Todo
el "equipaje psicológico" que se vino..., está estorbando. Muchos
apegos, prejuicios, recuerdos dañinos... Todo aquello que se debía haber
resuelto en vida, se vino a resolver al Purgatorio. Son como ataduras, que no
dejan el alma libre para elevar su vuelo al Paraíso. Nada de eso puede traer
beneficio. Es lastre para el espíritu. Pero hasta que el alma este plenamente
convencida... puede dejarlo. Es un proceso, que puede empezar en vida, o si no,
el día que dejemos este mundo nos iremos con los "vestidos " que en
ese momento llevamos puestos.
¡Desnuda
mi alma, Señor, de cualquier apego terreno para volar libremente a tu presencia
cuando me llames!
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
XI Estación: Jesús es clavado en la cruz
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Jesús dice: "Pueblo
mío ¿Qué te hice o en qué te he ofendido? ¡Respóndeme! (Miq. 6,3).
Las
Almas del Purgatorio dicen: ¡Dios mío! Porque te he ofendido... ¡Perdóname! Y
abren sus brazos para fundirse en la cruz del sufrimiento... ¡voluntariamente!
El
Señor amó la cruz. ¡Ama la Cruz!...porque sabe que es signo de Redención,
aunque ello implique un terrible sufrimiento. Y para las Almas del Purgatorio
es signo de liberación, aunque ello implique un doloroso sufrimiento. Doloroso,
para poder purificar su alma.
Pero,
sin ese sufrimiento, sin esa cruz, no serían dignas de entrar en la
presencia de Dios.
Nosotros
podemos amar la cruz de cada día y comprender en su profundidad, que
representa... ¡perfeccionamiento en vida! Podemos cada día crucificar
nuestro yo junto a Jesús, para lograr, por sus méritos -no los
nuestros- morir al pecado.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
XII Estación: Jesús muere en la cruz
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
Ellas, al igual que
Jesús, tienen su agonía en el Gólgota! Y-pienso en voz alta- que el lugar
de las crucifixiones no podía ser un jardín... ¡posiblemente era un
basurero! La comparación es muy exacta, las Almas del Purgatorio deben
deshacerse de la basura -poca o mucha- que entró por los sentidos y formó
una costra gruesa. Eso conlleva a una "muerte lenta", porque a
fuego lento se queman los residuos de soberbia y de impureza... ¡hasta
no dejar nada!. Las cremaciones...se realizan a fuego lento.
No
permitamos a nuestra soberbia, a nuestros instintos... ¡almacenar! en
nuestras almas todo lo que desean, puesto que, se muere al pecado hasta que
todos los actos, si, ¡todos! hayan quedado purificados.
...si
tu ojo es motivo de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo
en el Reino de Dios, que con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su
gusano no muere y el fuego no se apaga, pues todos han de ser purificados con
fuego. (Mc 9,47)
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
XIII Estación: Desclavan a Jesús y lo entregan a su Madre
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
María viene al encuentro
de las Almas que han muerto al pecado. Su purificación ha sido
completa. Su entrega: ¡total!, al igual que su amado Jesús.
Y esta
madre Consoladora de los afligidos sostiene en sus brazos el alma adolorida,
pero ¡gozosa!, cansada... ¡pero libre! para escoltarla por la puerta
grande de los triunfadores.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
XIV Estación: Dan sepultura al cuerpo de Jesús
Te adoramos oh, Cristo, y te bendecimos.
Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén.
En las aguas del Bautismo
fuimos sumergidos para entrar a la gracia. En las aguas medicinales
de la purificación se sumergen las Almas del Purgatorio, antes de
entrar en el Paraíso. Sepultura que da vida. Sepultura que
no corrompe sino purifica. ¡Bendita sepultura!
Ayúdame,
Señor, a sepultar en vida mis pecados, mis apegos desordenados y todo
aquello que me aleje de Ti.
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
ORACIÓN CONCLUSIVA
Dios
misericordioso, que nos perdonas y quieres la salvación de todos los hombres,
imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de
todos los santos, concedas a las almas de nuestros padres, hermanos, parientes,
amigos y bienhechores, que han salido de este mundo, la gracia de llegar a la
reunión de la eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
ORACION POR EL SANTO PADRE
Para ganar las Indulgencias concedidas al
rezo del Vía Crucis, roguemos por la persona e intenciones del Sumo Pontífice.
El Señor lo vivifique con su Aliento
Divino, lo colme de sus dones, lo fortalezca, lo haga santo y feliz en la
tierra y no permita que caiga en manos de sus enemigos.
Oremos: Dios, que en tu providencia quisiste
edificar tu Iglesia sobre la Roca de Pedro, Príncipe de los Apóstoles, mira con
bondad a nuestro Papa Francisco, y Tú que lo has constituido sucesor de San
Pedro, concédele la gracia de ser para tu pueblo principio y fundamento visible
de la unidad de fe y de comunión. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Padre
Nuestro, Ave María, Gloria.
ORACIÓN A SAN MIGUEL:
San
Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra las
perversidades y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su
admirable Poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia
Celestial, con el poder y la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al
infierno a satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para
la perdición de las almas. Amén.
(Aunque no
es obligación, se puede continuar con gran provecho la práctica de rezar esta
oración después de la Santa Misa como se hacía antes del Conc. Vat. II.)
PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DEL CIELO:
Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y
caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda
de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales.
Humildemente te rogamos, te dignes librar de todo mal a los que a ti recurrimos
con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que,
mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del
Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente
en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal
dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos
presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad. Amén.
Por la
señal, de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
ORACIÓN
Padre
Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu divino Hijo Jesús, en unión
con las misas celebradas hoy día a través del mundo, por todas las benditas
Almas del Purgatorio y por la conversión de todos los pecadores del mundo. Para
desagraviar por los pecadores en la iglesia universal y por aquellos en propia
casa y dentro de mi familia. Amén.
(El Señor dijo a Santa Gertrudis, la
Grande, que esta oración libera 1,000 Almas del Purgatorio.)
ALGUNAS JACULATORIAS POR LOS DIFUNTOS:
Madre,
llena de dolor, haz Tú que cuando expiremos. Nuestras almas entreguemos, por
tus manos, al Señor.
Si
por tu Sangre Preciosa, Señor, los habéis redimido. Que les perdones te pido,
por tu Pasión dolorosa.
Dales,
Señor el descanso eterno. Y brille para ellas (las almas del purgatorio) la
Luz Perpetua.
Que
las almas de los fieles difuntos, por la gran Misericordia de Dios, descansen
en paz. Así Sea.
Que
el Señor les de Su Paz. Y la vida eterna.
EL
HERMANO ESTANISLAO
(1903 -
1927)
A la edad de 18 años, un joven
español ingresó al noviciado de los "HERMANOS DE LAS ESCUELAS
CRISTIANAS", en Bugedo. En la vida religiosa, este joven tomó los votos de
religión que son: el cumplimiento de los reglamentos; avanzar en la perfección
cristiana; y alcanzar el amor puro. El mes de octubre de 1926, este hermano se
ofreció a Jesús por medio de María Santísima. Poco después de haber hecho esta
donación heroica de sí mismo, el joven religioso se enfermó y fue obligado a
descansar. Murió santamente el mes de marzo, 1927. Según el maestro de
novicios, este religioso era un alma escogida de Dios; y que recibía mensajes
del Cielo. Los confesores del joven, así como los teólogos, reconocieron estos
hechos sobrenaturales como actos insignes. El joven se llamaba Hermano
Estanislao. El director espiritual del Hermano Estanislao le había ordenado a
escribir todas las promesas transmitidas por NUESTRO SEÑOR. Esto sería para el
bien espiritual de los que fueran devotos al VIA CRUCIS. Las promesas son las
siguientes:
1. Yo concederé todo cuanto se Me
pidiere con fe, durante el Vía Crucis.
2. Yo prometo la vida eterna a los
que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Vía Crucis.
3. Durante la vida, Yo les
acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
4. Aunque tuvieran más pecados que
las hojas de la hierba que crece en los campos, y más que los granos de arena
en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Vía Crucis.
(nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales.
Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)
5. Los que acostumbran rezar del Vía
Crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el Cielo.
6. Después de la muerte, si estos
devotos llegasen al Purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el
primer martes o viernes después de morir.
7. Yo bendeciré a estas almas cada
vez que rezan el Vía Crucis; y mi bendición les acompañará en todas partes de
la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por
toda la eternidad.
8. A la hora de la muerte, no
permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le
despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en
Mis Brazos.
9. Si la rezan con verdadero amor,
serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en
Copón viviente, donde Me complaceré en derramar Mi Gracia.
10. Fijaré la mirada de Mis Ojos
sobre aquellas almas que rezan el Via Crucis con frecuencia y Mis Manos estarán
siempre abiertas para protegerlas.
11. Así como Yo fui clavado en la
Cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que Me honran, con el rezo
frecuente del Vía Crucis.
12. Los devotos del Vía Crucis nunca
se separarán de Mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado
mortal.
13. En la hora de la muerte, Yo les
consolaré con Mi presencia, e iremos juntos al Cielo. La muerte será dulce para
todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del Vía Crucis.
14. Para estos devotos del Vía
Crucis, Mi Alma será un escudo de protección que siempre les prestará el
auxilio cuando recurran a Mí.
*
Ofrecimiento:
Algunas
intenciones por las que podemos ofrecer este Vía Crucis.
Ø Por todas las almas del purgatorio, en
especial pedimos por nuestros familiares, amigos, vecinos, y hermanos de la
comunidad difuntos y nuestros seres queridos, cuyos restos descansan en el
Columbario.
Ø Por la conversión de nosotros pecadores y
para desagraviar los Corazones Inmaculados de Jesús y María.
Ø Por las intenciones de la Santísima Virgen
María.
Ø Por las intenciones y necesidades del Papa
Francisco y del Papa Benedicto XVI, Emérito
Ø Por la santificación de todos los
Sacerdotes y porque florezcan las vocaciones al Sacerdocio y a la vida
religiosa.
Ø Por los agonizantes de este día.
Ø Por todos los enfermos de cuerpo y
espíritu y en ellos ponemos nuestras necesidades.
Ø Porque haya paz y unidad en nuestras
familias y en el mundo entero.
Ø Por quienes hacen oración por nosotros y
esperan oración de nosotros, Dios los bendiga y remedie sus necesidades
espirituales, físicas y materiales.
Ø Por los que no te conocen, para que,
conociéndote, te amen, amándote, te sirvan; y sirviéndote, apresuren el
advenimiento de Tu Reino. Amén.