sábado, 29 de junio de 2013

Domingos IX, X, XIII y XIV. 2013. Tiempo Ordinario. Ciclo "C"

XIII Seguimiento a Cristo.(1 Reyes 19, 16b. 19-21)(Salmo 15 ) (Gálatas 5, 1. 13-18)(Lucas 9, 51-62)


La Vida como Camino: En la primera lectura y en el evangelio de este domingo aparece el tema del seguimiento: Eliseo llamado a seguir a Elías; varias personas ante el llamado de Cristo. Por ello la vida es camino y vivir es caminar; elegir el camino es elegir la meta.
Quien dice que de nadie es discípulo y que a nadie debe nada está mintiendo. La actitud de Eliseo, que quema su arado y asa en él la carne de sus bueyes indica un punto de no retorno. Este acto de resolución interior y su correspondiente gesto exterior marca el comienzo de algo nuevo. Aquí hay un mensaje para nosotros: que Jesús pide algo parecido; no mirar atrás; tener verdadera y saludable prisa por la causa del Reino de Dios. Cuanto más definida es la meta, más eficaz la acción realizada. Cristo nos llama a una actitud resuelta y a convocar lo mejor y más firme de nosotros en la causa más noble, bella y fecunda: que llegue el Reino de Dios sobre la tierra.
Una Vida en Libertad: En la segunda lectura a su vez, Pablo escribe a los gálatas: "vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu; así no se dejarán arrastrar por el desborden egoísta del hombre." El contexto es la libertad cristiana, y el apóstol quiere enseñarnos la diferencia entre la libertad que viene del Espíritu Santo y la falsa libertad, que en realidad es egoísmo. La primera nos lleva al servicio de los hermanos, sin ataduras de prejuicios o de las restricciones rituales de la ley mosaica; la segunda, en cambio, es ególatra y comodona, y desemboca en cinismo y libertinaje.
Grandeza de la vocación cristiana: El contraste del Evangelio con la vocación de Elías: "deja que los muertos entierran a sus muertos"; "quien toma el arado y mira hacia atrás, expresa la grandeza de la vocación cristiana: no hay excusa para no seguir a Cristo; es decir, nada puede dar más felicidad que la entrega al llamado de Dios a vivir como Cristo, y de ahí ha de partir toda moral cristiana: buscar la belleza en la excelencia de la vida de perfección del Evangelio.

XIV Dios da el duelo y el consuelo.(Isaías 66, 10-14c) (Salmo 65) (Gálatas 6, 14-18) (Lucas 10, 1-12, 17-20)


Promesa de Paz: Son dos puntos que podemos destacar de esta hermosa imagen de la Jerusalén gloriosa: 1) los que se alegrarán son los mismos que por ella llevaron luto, de modo que la alegría de la que se nos habla es la alegría de la redención. No es el gozo superficial de un placer que pasa pronto sino la delicia de ver la fidelidad y el poder de Dios triunfando más allá de los pecados de la misma Jerusalén y más allá del odio de sus enemigos. 2) La importancia del consuelo. Consolar es otorgar un bien sobreabundante que sana las heridas del mal. Hay en esto una especie de justicia. Experimentar el consuelo de Dios es propio de quienes han sufrido por sus intereses. La visión de la Jerusalén gozosa no es entonces un espectáculo bonito sino el desenlace de una fe que ha pasado por la humillación y que ahora se deleita al dejar atrás las horas tristes.
Misión Exitosa: En este relato evangélico se consuma la visión de Isaías acerca de la gloria de la Ciudad Santa: Jesús envía a setenta y dos: Jesús habla de una cosecha para recoger pero también de tierra plagada de lobos; menciona expresamente las privaciones y la prisa del camino, propias de quien se dedica a su tarea y renuncia a todo lo demás; además, no olvida mencionar el caso del rechazo expreso que habrán de encontrar los que vayan en su nombre."El Reino de Dios está cerca." Esto es digno de decirlo a todos, a los que les interesa y lo reciben con gratitud, y a los que no les interesa y rechazan a los enviados. La misión no acaba ahí, pues es Jesús el que completará el sentido de esa frase que se dice a todos. La proximidad del Reino se funda en realidad con la venida de Jesús. De aquí entendemos que donde Él está reina Dios. Jesús habla de una cosecha. Jesús los envía como encargados de recoger la mies no como sembradores, allí Cristo está aludiendo a aquello que sembraron los patriarcas y profetas, y también el estado del mundo que se acerca el momento de "tocar fondo," y en esa situación crítica la oferta de la gracia es realmente la única esperanza ofrecida a los pueblos.
Pbro. Juan Manuel Nuño C.


IX Domingo OrdinarioEl Ser y el Tener.


     El relato del centurión nos brinda hoy un modelo de identificación poco sugestivo y apetecible: apreciar a cada persona por sí misma, no por su condición, el puesto que ocupa o el beneficio que su trato me pueda reportar. Ser o tener, esa es la cuestión, he aquí el problema.
    Parece que hemos llegado a una encrucijada en la que la misma esencia del SER consiste en TENER, y cada vez ponemos el listón más alto en la necesidad de las cosas: quien no tiene nada no es nadie. ¿Qué significa “yo soy”? Yo soy lo que tengo y lo que consumo, un hombre que consume y devora, un eterno niño de pecho que llora reclamando su biberón. Creer en el “ser” es aposta por una sociedad interesada, principalmente, en las personas, optar por el “tener” alumbra una sociedad interesada exclusivamente por las cosas; decidirse por el “tener” es preguntarse no “qué es bueno para el hombre, sino qué es bueno para el sistema”.
     El Hombre Nuevo se distingue por “su disposición a renunciar a todas las formas de tener para poder ser plenamente, y plenamente solidario. Tener y acumular son palabras para olvidar; ser, dar y compartir son invitados forzosos y obligados en la fiesta.


X Domingo Ordinario.Necesitamos de Cristo para que la vida sea en plenitud.


     La muerte en la flor de la vida. Toda muerte impacta, pero no cabe duda que la muerte de los jóvenes resulta particularmente dolorosa, porque contradice el curso más natural de las cosas.
     La mujer viuda de la Primera Lectura se estrella contra el absurdo de una muerte así, la de su hijo, y trata de encontrar sentido relacionando lo que Dios le hace con lo que ella le ha hecho a Dios.
     La imagen de Dios que ella tiene es la de un vengador, o por lo menos, la de uno que paga con la misma moneda.
El profeta no discute con el dolor de ella. No sólo se restaura la vida en aquel niño o joven, sino que se restaura y purifica la fe de la madre.
     A veces la mejor respuesta no es una teoría, sino un acto, un hecho.
     Sin defensa y sin sustento. El cuadro que nos presenta el Evangelio es aún más doloroso en la escena de la primera lectura. Esta vez no solo se trata de un joven que ha fallecido, sino que es el único hijo, y la madre es viuda. En una sociedad como aquella, eso significa que en esa mujer se juntaban todas las pérdidas y desastres: sin sustento, sin defensa, sin futuro, sin alegría, sin amor. El milagro que realiza Cristo, al resucitar a este joven de Naím, es entonces mucho más que un portento inmenso. Es además un acto de compasión entrañable y sobre todo: una señal de lo que significa su oferta de salvación. En efecto, sin Cristo la humanidad se vuelve como esa mujer: infecunda, indefensa, sin esperanza ni amor. Por eso también nosotros necesitamos que la recia voz del Nazareno levante a la nueva generación, que a veces parece estar ya en brazos de la muerte.
Pbro. Juan Manuel Nuño C.

Lectio Divina para los dos relatos: El centurión y el joven de Naím
Lectura: Jesús sana al siervo de un centurión; ello manifiesta que Dios es cercano a su pueblo, “no te hablé en un país tenebroso, no dije a la descendencia de Jacob: búsquenme en el vacío” (Is 45). Jesús busca a los relegados y marginados, servidor de un oficial romano y una viuda.
Meditación: ¿cómo manifestamos los discípulos el amor que hemos experimentado de Dios?
Contemplación: Todas las veces que te has sentido lejano de Dios, y que no has sabido escuchar a Dios en su silencio. Jesús no es indiferente ante el sufrimiento, sino que es solidario y compasivo. Agradécele a Dios, pídele perdón por dudar de su presencia.
Actuar: ¿qué puedo hacer con las personas que se sienten solas, que sienten que Dios no las escucha? ¿Cuál es mi actitud ante el sufrimiento de las personas que te rodean?


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