VII Domingo de Pascua
Jesús asciende levantarnos de nuestra humillación
(Lc 24, 46-53)
1. Lectura. ¿Qué dice el texto? Contexto, personajes, sentimientos, acciones, verbos contenidos en el texto. Lo que está escrito: Jesús es el consumador: en Él tiene plenitud todo lo que se había dicho y escrito. A todos los pueblos: La misión que Jesús le encomienda a la Iglesia es universal, no hay exclusión a ningún hombre. A todos se les debe anunciar la conversión y el perdón de los pecados.
Son testigos de esto: Testigo significa el que "ha visto y oído" la Resurrección y la exaltación del Mesías. Poco a poco la comunidad se va contagiando de la fe en la resurrección del Señor. Primero muchos dudaban que el Señor hubiera resucitado, pero ahora al verlo glorificado se acaba el temor, el sentimiento de frustración y de derrota.
Jesús es comprensivo y paciente con la comunidad de apóstoles que poco a poco van comprendiendo.
Los sacó hacia Betania: Jesús, como el pueblo de Israel que salió de Egipto, está a punto de concluir su Éxodo hacia su Padre.
Los bendecía: Jesús es el sumo Sacerdote, la bendición significa es la conclusión de la Liturgia de su vida.
Se postraron ante Él: Los discípulos adoran a Jesús.
Con gran alegría: Consiste en que la Iglesia llega a comprender que nuestra humanidad ya participa de la gloria de la divinidad del Señor.
Estaban siempre en el Templo: Donde comienza (Lc 1) el Evangelio ahí termina: en el templo, porque no hay ruptura entre lo antiguo y lo nuevo, es el mismo Señor.
2. Meditación. ¿Qué te dice la Palabra al contemplar la muerte de un ser querido? ¿Con qué palabra o personaje te identificas? Ya sabemos que Dios es inmortal ¿por qué se acaba nuestra esperanza? No solamente ha subido Jesús, ha subido la humanidad con el Padre.
3. Oración. ¿Qué te mueve la Palabra decirle a Dios? Hacer una oración de alabanza, agradecimiento, súplica, arrepentimiento.
Si te ayuda a concentrarte, tu oración la puedes escribir.
4. Acción. La finalidad no es solo leer la Palabra, sino sacar un propósito que nos ayude a hacer vida la Palabra. ¿Realmente has experimentado el Espíritu Santo como Abogado?
5. Contemplación. Escoger una frase o palabra que les ayude a darle importancia a vivir la fe.
6. Compartir. ¿Para qué me sirvió hacer oración? ¿A qué propósito me impulsa la Palabra de Dios?
Pbro. Juan Manuel Nuño
VI Domingo de Pascua
Jesús promete el Espíritu Paráclito (Jn 14, 23-29)
1. Lectura. ¿Qué dice el texto? Contexto, personajes, sentimientos, acciones, verbos contenidos en el texto.
Este relato se da en el contexto de la última cena. Sobre este tiempo nos dice Juan, "la hora de pasar de ese mundo al Padre".
Haremos nuestra morada en el que cumple mis mandamientos: Así como Dios habitaba en el templo y en la tienda, así habita en el corazón de cada fiel de Cristo. Esto también lo afirma en la lectura del libro del Apocalipsis (21, 22), donde en la visión de Juan de la Ciudad Santa no ve Santuario alguno porque "el Dios Todopoderoso y el Cordero" es su Santuario.
El Abogado (Defensor, Paráclito), el Espíritu Santo, a quien enviará el Padre en mi nombre: Se trata del Espíritu de Dios, quien continuará y dará plenitud a la obra que ha iniciado Jesús, la instauración del Reino de Dios.
Les recordará todo lo que les he dicho: El Espíritu Santo enseñó todo aquello que Cristo no había dicho porque supera nuestras fuerzas humanas y recordó lo que el Señor había enseñado: el sentido de las palabras de Jesús que por la torpeza del entendimiento no se alcanza humanamente.
Les dejo mi paz: Es decir la reconciliación con Dios. Jesús por tanto es el puente, el único mediador entre Dios y los hombres.
Si me amaran: Nuestro amor a Cristo es limitado e interesado, todo amor humano es impuro, porque busca solamente su interés, pero el amor de Cristo es humano y a la vez puro, por ello los apóstoles no se alegran de que Jesús vaya al Padre.
Dios nos ama sin ningún interés.
El Padre es más que yo: Jesús es igual al Padre según su divinidad, pero menor que el Padre según su humanidad, por ello Jesús es glorificado en la cruz y ascendiendo al cielo.
2. Meditación. ¿Qué me dice la Palabra? ¿Con qué palabra o personaje te identificas? ¿Qué sintieron los apóstoles al ver que las cosas no salían como ellos esperaban? ¿te has sentido desconcertado?
3. Oración. ¿Qué te mueve la Palabra decirle a Dios? Hacer una oración de alabanza, agradecimiento, súplica, arrepentimiento. Si te ayuda a concentrarte, puedes escribir tu oración.
4. Acción. La finalidad no es solo leer la Palabra, sino sacar un propósito que nos ayude a hacer vida la Palabra. ¿Realmente has experimentado el Espíritu Santo como Abogado?
5. Contemplación. Escoger una frase o palabra que te ayude a vivir tu fe.
6. Compartir. ¿Para qué me sirvió hacer oración? ¿A qué propósito me impulsa la Palabra de Dios?
Pbro. Juan Manuel Nuño


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