lunes, 5 de agosto de 2013

Domingo XVIII Y XIX. Tiempo Ordinario. Ciclo C. 2013.

DESENMASCARAR LA INSENSATEZ
Evangelio: Lucas 12, 13-21.



El protagonista de la pequeña parábola del "rico insensato" es un terrateniente como aquellos que conoció Jesús en Galilea. Hombres poderosos que explotaban sin piedad a los campesinos, pensando sólo en aumentar su bienestar. La gente los temía y envidiaba: sin duda eran los más afortunados. Para Jesús, son los más insensatos.

Sorprendido por una cosecha que desborda sus expectativas, el rico propietario se ve obligado a reflexionar: "¿Qué haré?". Habla consigo mismo. En su horizonte no aparece nadie más. No parece tener esposa, hijos, amigos ni vecinos. Sólo le preocupa su bienestar y su riqueza: mi cosecha, mis graneros, mis bienes, mi vida...

El rico no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo, prisionero de una lógica que lo deshumaniza vaciándolo de toda dignidad. Sólo vive para acumular, almacenar y aumentar su bienestar material: De pronto, de manera inesperada, Jesús le hace intervenir al mismo Dios. Su grito interrumpe los sueños e ilusiones del rico: "Necio, esta noche te van a exigir la vida.
Lo que has acumulado, ¿de quién será?". Ésta es la sentencia de Dios: la vida de este rico es un fracaso y una insensatez.

Agranda sus graneros, pero no sabe ensanchar el horizonte de su vida. Acrecienta su riqueza, pero empequeñece y empobrece su vida.
Acumula bienes, pero no conoce la amistad, el amor generoso, la alegría ni la solidaridad. No sabe dar ni compartir, sólo acaparar. ¿Qué hay de humano en esta vida?

LOS NECESITAMOS MÁS QUE NUNCA
Evangelio Lucas 12, 32-48.



En los evangelios encontramos diversas exhortaciones, parábolas y llamadas que sólo tienen un objetivo: mantener viva la responsabilidad de las comunidades cristianas. Una de las llamadas más conocidas dice así: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas". ¿Qué sentido pueden tener estas palabras para nosotros, después de veinte siglos de cristianismo?

Las dos imágenes son muy expresivas. Indican la actitud que han de tener los criados que están esperando de noche a que regrese su señor, para abrirle el portón de la casa en cuanto llame. Han de estar con "la cintura ceñida", es decir, con la túnica arremangada para poder moverse y actuar con agilidad. Han de estar con "las lámparas encendidas" para tener la casa iluminada y mantenerse despiertos.

Estas palabras de Jesús son también hoy una llamada a vivir con lucidez y responsabilidad, sin caer en la pasividad o el letargo. En la historia de la Iglesia hay momentos en que se hace de noche. Sin embargo, no es la hora de apagar las luces y echarnos a dormir. Es la hora de reaccionar, despertar nuestra fe y seguir caminando hacia el futuro, incluso en una Iglesia vieja y cansada.


Sr. Cura Rafael Ramírez Lamas 

miércoles, 10 de julio de 2013

XV El buen Samaritano.


Lectura: ¿qué dice el texto? La pregunta que está de fondo en este relato es ¿cuál es la importancia de Jesús le da a la Ley en su predicación? Y la trampa está en que si Jesús responde que la ley ya no tiene valor, si respondiera que no porque Jesús sería un blasfemo, por ello Jesús le responde con otra pregunta: ¿quién fue prójimo del que habían asaltado los ladrones? ¿El levita? ¿El sacerdote? Los judíos solamente entendían como prójimo solamente a los miembros del pueblo de Israel, por lo tanto con su actitud y con su enseñanza Jesús nos está invitando a amar no solamente a los que no piensan como nosotros, sino también a los que te pudieran ser antipáticos, a los que te odian, a los que te tienen prejuicio… en pocas palabras, a los que viven más cercanos a ti. La pregunta aquí es ¿cómo ama Dios al pecador?
También Jesús nos dice cómo se gana el cielo realmente. Los judíos pensaban que solamente se gana por cumplir la Ley, con los rezos y con los ritos es suficiente para salvarse. Pero en la parábola dice quién realmente se gana el cielo es el samaritano, aunque no conoce la Ley y pone mejor en práctica el mandamiento de amar al prójimo.

Meditación: ¿qué me dice el texto? ¿Qué te está diciendo Dios acerca de tu trato a tu prójimo?, ¿A quién te cuesta trabajo tratar bien?, ¿Cómo quieres ganarte la vida eterna?

Contemplación: ¿qué le digo a Jesús respecto a lo que él me ha dicho? Te pueden ayudar el completar las siguientes frases: En general soy amable y generoso con…, pero me cuesta mucho trabajo serlo con...
Señor, quiero tratar a todos como hermanos, ayúdame a ver como hermano a… Transforma mi corazón para amar de verdad a cada uno de mis prójimos.
Perdóname por... AMEN.

Acción: Quiero seguir el ejemplo de Jesús. Quiero borrar de mi vocabulario "ni modo" o "no es mi problema", que siempre sea amable y ayudar a aliviar el sufrimiento de los demás.


XVI Acción y Escucha


Lectura: ¿qué dice el texto? El evangelio nos narra un problema familiar: Marta que se espera por atender al Maestro, y María que solamente a los pies de Jesús lo escucha, que es una actitud poco común, porque las mujeres, en el tiempo de Jesús, no podían acercarse con el Rabino a recibir la enseñanza, es decir, el ser discípula. Jesús nos invita a hacer las dos cosas pero teniendo relevancia una sobre la otra: escuchar la Palabra de Dios. Nos quiere decir que el trabajo nunca sustituirá la oración, por eso Jesús siempre oraba para identificarse con su Padre durante las noches, pero el día lo dedicaba a trabajar. Por ello todo cristiano está llamado a no ser perezoso a no de desentenderse del Reino de Dios, sino más bien, a trabajar para que crezca.

Meditación: ¿Qué me dice el texto? ¿Cuánto tiempo dedicas a la acción y cuánto a tu oración? ¿Son desproporcionadas? ¿Qué es lo que prefieres la oración o la acción? ¿Cuál consideras más importante? Hay muchas mujeres que participan más activamente en la vida pública, muchas santas mujeres que han fundado y dirigido congregaciones femeninas, hospitales, colegios y universidades católicas.
Si preguntásemos a estas mujeres ¿por qué en la Iglesia católica las mujeres no pueden ser sacerdotes? Sería muy interesante esta respuesta.
¿Cuál es tu actitud ante las mujeres líderes en la Iglesia? ¿Si eres mujer, ¿qué espera Dios de las mujeres ante las palabras de Jesús: "la mies es mucha, los obreros pocos".

Contemplación: Pienso que la oración es más importante porque… Creo que la acción es más importante porque… Mi oración anda más o menos así: …Mi oración por el reino suele andar así: … "Lucho sostenido por la fuerza de aquel que actúa personalmente en mí" (Col 1, 29)

Acción: ¿cómo vas a complementar la oración y la acción en tu vida?


Pbro. Juan Manuel Nuño C.

sábado, 29 de junio de 2013

Domingos IX, X, XIII y XIV. 2013. Tiempo Ordinario. Ciclo "C"

XIII Seguimiento a Cristo.(1 Reyes 19, 16b. 19-21)(Salmo 15 ) (Gálatas 5, 1. 13-18)(Lucas 9, 51-62)


La Vida como Camino: En la primera lectura y en el evangelio de este domingo aparece el tema del seguimiento: Eliseo llamado a seguir a Elías; varias personas ante el llamado de Cristo. Por ello la vida es camino y vivir es caminar; elegir el camino es elegir la meta.
Quien dice que de nadie es discípulo y que a nadie debe nada está mintiendo. La actitud de Eliseo, que quema su arado y asa en él la carne de sus bueyes indica un punto de no retorno. Este acto de resolución interior y su correspondiente gesto exterior marca el comienzo de algo nuevo. Aquí hay un mensaje para nosotros: que Jesús pide algo parecido; no mirar atrás; tener verdadera y saludable prisa por la causa del Reino de Dios. Cuanto más definida es la meta, más eficaz la acción realizada. Cristo nos llama a una actitud resuelta y a convocar lo mejor y más firme de nosotros en la causa más noble, bella y fecunda: que llegue el Reino de Dios sobre la tierra.
Una Vida en Libertad: En la segunda lectura a su vez, Pablo escribe a los gálatas: "vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu; así no se dejarán arrastrar por el desborden egoísta del hombre." El contexto es la libertad cristiana, y el apóstol quiere enseñarnos la diferencia entre la libertad que viene del Espíritu Santo y la falsa libertad, que en realidad es egoísmo. La primera nos lleva al servicio de los hermanos, sin ataduras de prejuicios o de las restricciones rituales de la ley mosaica; la segunda, en cambio, es ególatra y comodona, y desemboca en cinismo y libertinaje.
Grandeza de la vocación cristiana: El contraste del Evangelio con la vocación de Elías: "deja que los muertos entierran a sus muertos"; "quien toma el arado y mira hacia atrás, expresa la grandeza de la vocación cristiana: no hay excusa para no seguir a Cristo; es decir, nada puede dar más felicidad que la entrega al llamado de Dios a vivir como Cristo, y de ahí ha de partir toda moral cristiana: buscar la belleza en la excelencia de la vida de perfección del Evangelio.

XIV Dios da el duelo y el consuelo.(Isaías 66, 10-14c) (Salmo 65) (Gálatas 6, 14-18) (Lucas 10, 1-12, 17-20)


Promesa de Paz: Son dos puntos que podemos destacar de esta hermosa imagen de la Jerusalén gloriosa: 1) los que se alegrarán son los mismos que por ella llevaron luto, de modo que la alegría de la que se nos habla es la alegría de la redención. No es el gozo superficial de un placer que pasa pronto sino la delicia de ver la fidelidad y el poder de Dios triunfando más allá de los pecados de la misma Jerusalén y más allá del odio de sus enemigos. 2) La importancia del consuelo. Consolar es otorgar un bien sobreabundante que sana las heridas del mal. Hay en esto una especie de justicia. Experimentar el consuelo de Dios es propio de quienes han sufrido por sus intereses. La visión de la Jerusalén gozosa no es entonces un espectáculo bonito sino el desenlace de una fe que ha pasado por la humillación y que ahora se deleita al dejar atrás las horas tristes.
Misión Exitosa: En este relato evangélico se consuma la visión de Isaías acerca de la gloria de la Ciudad Santa: Jesús envía a setenta y dos: Jesús habla de una cosecha para recoger pero también de tierra plagada de lobos; menciona expresamente las privaciones y la prisa del camino, propias de quien se dedica a su tarea y renuncia a todo lo demás; además, no olvida mencionar el caso del rechazo expreso que habrán de encontrar los que vayan en su nombre."El Reino de Dios está cerca." Esto es digno de decirlo a todos, a los que les interesa y lo reciben con gratitud, y a los que no les interesa y rechazan a los enviados. La misión no acaba ahí, pues es Jesús el que completará el sentido de esa frase que se dice a todos. La proximidad del Reino se funda en realidad con la venida de Jesús. De aquí entendemos que donde Él está reina Dios. Jesús habla de una cosecha. Jesús los envía como encargados de recoger la mies no como sembradores, allí Cristo está aludiendo a aquello que sembraron los patriarcas y profetas, y también el estado del mundo que se acerca el momento de "tocar fondo," y en esa situación crítica la oferta de la gracia es realmente la única esperanza ofrecida a los pueblos.
Pbro. Juan Manuel Nuño C.


IX Domingo OrdinarioEl Ser y el Tener.


     El relato del centurión nos brinda hoy un modelo de identificación poco sugestivo y apetecible: apreciar a cada persona por sí misma, no por su condición, el puesto que ocupa o el beneficio que su trato me pueda reportar. Ser o tener, esa es la cuestión, he aquí el problema.
    Parece que hemos llegado a una encrucijada en la que la misma esencia del SER consiste en TENER, y cada vez ponemos el listón más alto en la necesidad de las cosas: quien no tiene nada no es nadie. ¿Qué significa “yo soy”? Yo soy lo que tengo y lo que consumo, un hombre que consume y devora, un eterno niño de pecho que llora reclamando su biberón. Creer en el “ser” es aposta por una sociedad interesada, principalmente, en las personas, optar por el “tener” alumbra una sociedad interesada exclusivamente por las cosas; decidirse por el “tener” es preguntarse no “qué es bueno para el hombre, sino qué es bueno para el sistema”.
     El Hombre Nuevo se distingue por “su disposición a renunciar a todas las formas de tener para poder ser plenamente, y plenamente solidario. Tener y acumular son palabras para olvidar; ser, dar y compartir son invitados forzosos y obligados en la fiesta.


X Domingo Ordinario.Necesitamos de Cristo para que la vida sea en plenitud.


     La muerte en la flor de la vida. Toda muerte impacta, pero no cabe duda que la muerte de los jóvenes resulta particularmente dolorosa, porque contradice el curso más natural de las cosas.
     La mujer viuda de la Primera Lectura se estrella contra el absurdo de una muerte así, la de su hijo, y trata de encontrar sentido relacionando lo que Dios le hace con lo que ella le ha hecho a Dios.
     La imagen de Dios que ella tiene es la de un vengador, o por lo menos, la de uno que paga con la misma moneda.
El profeta no discute con el dolor de ella. No sólo se restaura la vida en aquel niño o joven, sino que se restaura y purifica la fe de la madre.
     A veces la mejor respuesta no es una teoría, sino un acto, un hecho.
     Sin defensa y sin sustento. El cuadro que nos presenta el Evangelio es aún más doloroso en la escena de la primera lectura. Esta vez no solo se trata de un joven que ha fallecido, sino que es el único hijo, y la madre es viuda. En una sociedad como aquella, eso significa que en esa mujer se juntaban todas las pérdidas y desastres: sin sustento, sin defensa, sin futuro, sin alegría, sin amor. El milagro que realiza Cristo, al resucitar a este joven de Naím, es entonces mucho más que un portento inmenso. Es además un acto de compasión entrañable y sobre todo: una señal de lo que significa su oferta de salvación. En efecto, sin Cristo la humanidad se vuelve como esa mujer: infecunda, indefensa, sin esperanza ni amor. Por eso también nosotros necesitamos que la recia voz del Nazareno levante a la nueva generación, que a veces parece estar ya en brazos de la muerte.
Pbro. Juan Manuel Nuño C.

Lectio Divina para los dos relatos: El centurión y el joven de Naím
Lectura: Jesús sana al siervo de un centurión; ello manifiesta que Dios es cercano a su pueblo, “no te hablé en un país tenebroso, no dije a la descendencia de Jacob: búsquenme en el vacío” (Is 45). Jesús busca a los relegados y marginados, servidor de un oficial romano y una viuda.
Meditación: ¿cómo manifestamos los discípulos el amor que hemos experimentado de Dios?
Contemplación: Todas las veces que te has sentido lejano de Dios, y que no has sabido escuchar a Dios en su silencio. Jesús no es indiferente ante el sufrimiento, sino que es solidario y compasivo. Agradécele a Dios, pídele perdón por dudar de su presencia.
Actuar: ¿qué puedo hacer con las personas que se sienten solas, que sienten que Dios no las escucha? ¿Cuál es mi actitud ante el sufrimiento de las personas que te rodean?


viernes, 17 de mayo de 2013

Domingos Pentecostés y la Santísima Trinidad. 2013. Ciclo "C"

La Santísima Trinidad. 

Juan 16, 12-15


1. Lectura: ¿Qué dice el texto?
Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la Verdad completa: La obra del Espíritu tiene tres acentos: a) es pedagógica. Os guiará progresivamente, hecha poco a poco. b) Está centrada en la "Verdad". c) Es completa. El Espíritu nos lleva a la plenitud de Dios.
Hablará lo que oiga, no hablará por su cuenta: La gran fidelidad que caracteriza al Espíritu con relación a Jesús. No hay lugar para la mentira ni el engaño, en Dios sólo hay verdad.
El Espíritu me dará gloria: El Espíritu está anticipando su plenitud final en la historia. Él nos lleva de brazos abiertos ante Dios. ¿Y qué es lo que trae la "gloria"? Pues la misma vida de Dios y sus tesoros inagotables.
Todo lo que tiene el Padre es mío: Este "mío" o "de mi propiedad" indica hasta dónde es capaz de llegar el amor: hasta compartirlo todo.
2. Meditación: ¿Qué me dice el texto? ¿Quién es Dios para mí? ¿Quién es Jesús para el Padre? ¿Quién es el Espíritu Santo para el Padre y el Hijo? ¿Cuál es al mayor anhelo de mi vida? ¿La Trinidad Santa es respuesta esa búsqueda? ¿Mi esfuerzo por el bienestar personal sacrifica la felicidad de otras personas? ¿Cómo debería ser la vida de una familia?, ¿Cómo sueño mi familia? ¿Qué hago para lograrlo?
3. Contemplación: ¿qué me hace decirle a Dios su Palabra? Hacer una oración de alabanza, agradecimiento, súplica, arrepentimiento.
4. Acción: La finalidad no es solo leer la Palabra, sino sacar un propósito que te ayude a cambiar y a vivir la fe.
5. Contemplación: Escoger una frase o palabra que les ayude a darle importancia a vivir la fe.
Pbro. Juan Manuel Nuño C.


Cristo nos hace servidores del perdón. 

Juan 20, 19-23 1.


1. Lectura. qué dice el texto?
Al Atardecer del primer día de la Semana: El día después del sábado. El Domingo ahora será el día más importante.
Jesús Resucitado: Los discípulos solo piensan en la resurrección del último día, como todos los judíos, pero al verlo en persona se quedan atónitos y sorprendidos, de hecho no hay ninguna palabra de los apóstoles en el texto. No por haber resucitado es diferente a nosotros, Jesús resucitado es plenamente humano, por ello les muestra las señales en las manos, pies y en el costado.
Jesús glorioso: están las puertas cerradas por temor de los apóstoles, en cambio Jesús puede entrar con ellos, el cuerpo glorioso de Jesús no tiene limitantes.
"¡La paz esté con ustedes!": No les recrimina ni los intimida por haberlo dejado sólo en la cruz. Las paz de Cristo significa el Shalom: integridad de las personas delante de Dios y de los otros, vida plena, feliz, abundante (Jn 10,10).
Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes: ahora son los apóstoles (que significa enviado), los que han de hacer lo mismo que Jesús hizo aquí en la tierra; para esto he sido enviado: para anunciar la buena noticia del Reino de Dios.
Sopla sobre ellos: Jesús resucitado que ha vencido la muerte y nos recuerda que Dios le dio vida al primer hombre Adán, soplando sobre sus narices, y comenzó a vivir. Perdonarreconciliarse es volver a la vida.
Reciban el Espíritu Santo: El Espíritu Santo se queda siempre con los apóstoles, quienes serán ahora dispensadores.
A quienes les perdonen los pecados: Parte de los buena noticia que han de anunciar los apóstoles, es que Dios ha perdonado al mundo por su Hijo, y que su Hijo se encuentra presente en las obras de sus enviados, de sus apóstoles: "Si Cristo está con nosotros, ¿quién contra nosotros?"
2. Meditación. ¿Qué me dice el texto a mí? (no que le dice a los demás, ¿qué te dice?
a) La voluntad de Dios es reconciliar el mundo por su hijo ¿Me dejo reconciliar con Dios y promuevo que los demás se reconcilien con Dios? ¿O las asfixiamos la iniciativa de Dios?
b) ¿Qué pasos debo dar para ayudar a reconstruir la paz y las relaciones rotas entre las personas?
c) ¿Realmente nuestra alegría está en Cristo resucitado o la hacemos depender de otras cosas?
d) ¿Con qué actitud te acercas al sacramento de la reconciliación? ¿Con fe? ¿Dudando? ¿Crees que el Espíritu Santo está en los que desempeñan el ministerio confiado por Cristo? ¿Cuál es tu mayor dificultad para confesarte?
3.Oración: Hacer una oración de alabanza, agradecimiento, súplica, arrepentimiento.
4. Acción: La finalidad no es solo leer la Palabra, sino sacar un propósito que te ayude a cambiar y a vivir la fe.
5. Contemplación: Escoger una frase o palabra que les ayude a darle importancia a vivir la fe.
Pbro. Juan Manuel Nuño C.

domingo, 28 de abril de 2013

Domingo VI Y VII Tiempo de Pascua. Ciclo "C". 2013

VII Domingo de Pascua

Jesús asciende levantarnos de nuestra humillación

(Lc 24, 46-53)

 

1. Lectura. ¿Qué dice el texto? Contexto, personajes, sentimientos, acciones, verbos contenidos en el texto. Lo que está escrito: Jesús es el consumador: en Él tiene plenitud todo lo que se había dicho y escrito. A todos los pueblos: La misión que Jesús le encomienda a la Iglesia es universal, no hay exclusión a ningún hombre. A todos se les debe anunciar la conversión y el perdón de los pecados.
Son testigos de esto: Testigo significa el que "ha visto y oído" la Resurrección y la exaltación del Mesías. Poco a poco la comunidad se va contagiando de la fe en la resurrección del Señor. Primero muchos dudaban que el Señor hubiera resucitado, pero ahora al verlo glorificado se acaba el temor, el sentimiento de frustración y de derrota.
Jesús es comprensivo y paciente con la comunidad de apóstoles que poco a poco van comprendiendo.
Los sacó hacia Betania: Jesús, como el pueblo de Israel que salió de Egipto, está a punto de concluir su Éxodo hacia su Padre.
Los bendecía: Jesús es el sumo Sacerdote, la bendición significa es la conclusión de la Liturgia de su vida.
Se postraron ante Él: Los discípulos adoran a Jesús.
Con gran alegría: Consiste en que la Iglesia llega a comprender que nuestra humanidad ya participa de la gloria de la divinidad del Señor.
Estaban siempre en el Templo: Donde comienza (Lc 1) el Evangelio ahí termina: en el templo, porque no hay ruptura entre lo antiguo y lo nuevo, es el mismo Señor.
2. Meditación. ¿Qué te dice la Palabra al contemplar la muerte de un ser querido? ¿Con qué palabra o personaje te identificas? Ya sabemos que Dios es inmortal ¿por qué se acaba nuestra esperanza? No solamente ha subido Jesús, ha subido la humanidad con el Padre.
3. Oración. ¿Qué te mueve la Palabra decirle a Dios? Hacer una oración de alabanza, agradecimiento, súplica, arrepentimiento.
Si te ayuda a concentrarte, tu oración la puedes escribir.
4. Acción. La finalidad no es solo leer la Palabra, sino sacar un propósito que nos ayude a hacer vida la Palabra. ¿Realmente has experimentado el Espíritu Santo como Abogado?
5. Contemplación. Escoger una frase o palabra que les ayude a darle importancia a vivir la fe.
6. Compartir. ¿Para qué me sirvió hacer oración? ¿A qué propósito me impulsa la Palabra de Dios?
Pbro. Juan Manuel Nuño
 

VI Domingo de Pascua

Jesús promete el Espíritu Paráclito (Jn 14, 23-29)

 

1. Lectura. ¿Qué dice el texto? Contexto, personajes, sentimientos, acciones, verbos contenidos en el texto.
Este relato se da en el contexto de la última cena. Sobre este tiempo nos dice Juan, "la hora de pasar de ese mundo al Padre".
Haremos nuestra morada en el que cumple mis mandamientos: Así como Dios habitaba en el templo y en la tienda, así habita en el corazón de cada fiel de Cristo. Esto también lo afirma en la lectura del libro del Apocalipsis (21, 22), donde en la visión de Juan de la Ciudad Santa no ve Santuario alguno porque "el Dios Todopoderoso y el Cordero" es su Santuario.
El Abogado (Defensor, Paráclito), el Espíritu Santo, a quien enviará el Padre en mi nombre: Se trata del Espíritu de Dios, quien continuará y dará plenitud a la obra que ha iniciado Jesús, la instauración del Reino de Dios.
Les recordará todo lo que les he dicho: El Espíritu Santo enseñó todo aquello que Cristo no había dicho porque supera nuestras fuerzas humanas y recordó lo que el Señor había enseñado: el sentido de las palabras de Jesús que por la torpeza del entendimiento no se alcanza humanamente.
Les dejo mi paz: Es decir la reconciliación con Dios. Jesús por tanto es el puente, el único mediador entre Dios y los hombres.
Si me amaran: Nuestro amor a Cristo es limitado e interesado, todo amor humano es impuro, porque busca solamente su interés, pero el amor de Cristo es humano y a la vez puro, por ello los apóstoles no se alegran de que Jesús vaya al Padre.
Dios nos ama sin ningún interés.
El Padre es más que yo: Jesús es igual al Padre según su divinidad, pero menor que el Padre según su humanidad, por ello Jesús es glorificado en la cruz y ascendiendo al cielo.
2. Meditación. ¿Qué me dice la Palabra? ¿Con qué palabra o personaje te identificas? ¿Qué sintieron los apóstoles al ver que las cosas no salían como ellos esperaban? ¿te has sentido desconcertado?
3. Oración. ¿Qué te mueve la Palabra decirle a Dios? Hacer una oración de alabanza, agradecimiento, súplica, arrepentimiento. Si te ayuda a concentrarte, puedes escribir tu oración.
4. Acción. La finalidad no es solo leer la Palabra, sino sacar un propósito que nos ayude a hacer vida la Palabra. ¿Realmente has experimentado el Espíritu Santo como Abogado?
5. Contemplación. Escoger una frase o palabra que te ayude a vivir tu fe.
6. Compartir. ¿Para qué me sirvió hacer oración? ¿A qué propósito me impulsa la Palabra de Dios?
Pbro. Juan Manuel Nuño

sábado, 16 de febrero de 2013

Domingo I, II, III y IV Tiempo de Cuaresma. Ciclo "C" 2013

Domingo IV. Tiempo de Cuaresma. Ciclo "C"
Domingo 10 de Marzo de 2013
Lecturas
Josué 5, 9. 10-12
Salmo 33
Corintios 5, 17-21
Lucas 15, 1-3. 11-32

La Gloria del Dios es que el hombre  tenga vida.

Deja el pecado, porque Él no te va a dejar. El evangelio de este domingo es quizá la más bella pintura del proceso de la conversión: el hijo más pequeño de este padre amoroso finalmente dejó el pecado y volvió a casa. Cuanto más meditamos en cada detalle y aspecto de esta parábola, más vemos que la propia vida queda retratada ante nuestros ojos.
Uno que acoge a los pecadores. Todo empezó con las críticas de los fariseos: "Este anda con pecadores..." Ellos hablaban así como un modo agrio de descalificar a Jesús y a su ministerio. Podríamos traducir su murmuración con estas palabras: "¿Cómo podría este hombre ser un verdadero profeta, y no hablemos del Mesías? ¡Mira nada más con quiénes le gusta andar!". La parábola del hijo pródigo y del padre compasivo es una gran respuesta a estas críticas, como si Cristo les estuviera diciendo: "¿Y es que Dios podría ser de otro modo? ¿Esperarías menos de Dios?"
Descubriendo nuestros límites y la verdad de lo que somos. El hijo menor pidió  su herencia, con lo cual estaba tratando a su papá como si hubiera muerto ¿no sucede lo mismo en la historia de pecado de cada uno de nosotros? Impaciente, como suele suceder en la juventud, este hombre no quería perder un solo día de entretenimiento y disfrute. Es un retrato detestable pero realista del pecado: cada vez que pecamos, en efecto, estamos escogiendo a las creaturas y rechazando a su Creador: No elegimos al Padre sino los placeres. Este joven poco a poco fue llevado a reconocer sus límites, a pagar por ello y aquí encontramos la primera conversión y la más fundamental de todas: no somos Dios, y si jugamos a ser Dios terminamos destruyéndonos a nosotros mismos y seguramente destruyendo también a la gente alrededor. Una vez que descubrimos nuestros límites podemos tomar uno de dos caminos: rebelión, ira y desesperación, por un lado; humildad, contrición y conversión por el otro. Felizmente, el muchacho de la parábola tomó este segundo camino, el de la vuelta a casa, y encontró los brazos abiertos de su padre amoroso -una imagen llena de ternura que describe bien cómo Dios misericordioso está aguardando por cada uno de nosotros.

Con aprecio: P. Juan Nuño, Vicario.




Domingo III. Tiempo de Cuaresma. Ciclo "C"
Domingo 3 de Marzo de 2013
Lecturas
Éxodo 3, 1-8. 13-15
Salmo 102
Corintios 10, 1-6. 10-12
Lucas 13, 1-9

En Dios Entendemos Nuestra Libertad.

"He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo del poder de los egipcios. Lo sacaré de este país y lo llevaré a una tierra nueva y espaciosa." Dirijamos nuestra atención a este pasaje, y en especial a los verbos que contiene. El Señor está presente, aunque hubiera parecido escondido o lejano. Él ha visto; ha oído; Él conoce. Cada vez que sentimos que resbalamos hacia la depresión o la angustia tenemos el derecho de creer y de afirmar: "Él lo ha visto todo; Él todo lo ha escuchado; Él ya lo sabe". También Dios dice: "Voy a bajar para librarlo del poder de los egipcios." Usando el lenguaje de la Biblia, diremos que Dios "baja" porque desde la altura ha visto y ha oído. Ese esquema visual "arriba - abajo" es un modo de traducir a lo gráfico la potestad divina, que no está bajo ninguna otra autoridad o poder. Su "descenso" entonces no es un modo de comprobar los hechos sino más bien una manera de describir su acción imparable, fruto y consecuencia de su absoluta majestad. Dios dice empero: "Lo sacaré de este país y lo llevaré a una tierra nueva y espaciosa." El objetivo de la intervención divina es no es solamente arrancarnos del poder de los enemigos sino llevarnos a vivir bajo su poder; con otras palabras: nuestra liberación no es para que hagamos lo que nos apetezca. Ello conduciría a una nueva esclavitud. El verdadero sentido de nuestra libertad es, según la Biblia, seguir las sendas que Dios nos muestra y vivir en amistad y gozo en su presencia. Alegría, libertad y obediencia no riñen en este mensaje sino que son en el fondo una y misma cosa. Por su parte, el evangelio reitera que Dios es "rico en misericordia": no cierra el corazón a ninguno de sus hijos. Él los espera, los busca, los encuentra donde el rechazo de la comunión los hace prisioneros del aislamiento y de la división, los llama a reunirse en torno a su mesa en la alegría de la fiesta del perdón y de la reconciliación. Esta iniciativa de Dios se concreta y manifiesta en el actoredentor de Cristo que se irradia en el mundo mediante el ministerio de la Iglesia. 

Con aprecio: P. Juan Nuño, Vicario.


Domingo II. Tiempo de Cuaresma. Ciclo "C"
Domingo 24 de Febrero de 2013
Lecturas
Génesis 15, 5-12. 17-18
Salmo 26
Filipenses 3, 17-4, 1
Lucas 9, 28-36

Jesús comparte su más íntimo secreto: Él es el Hijo de Dios.

La comunidad de los apóstoles es modelo de seguimiento en comunidad a Jesús porque en ella vemos que saben asimilar las enseñanzas de Jesús y ponerlas en práctica. En el relato de la transfiguración se nos plantea la pregunta: ¿qué es lo más importante, contemplar la gloria de Dios o darla a conocer con el apostolado? El Señor nos enseña que todo don y todo carisma son para la edificación de la comunidad, para que se conozca cuál es el poder de Dios y la inmensidad de su misericordia. Cuando queremos los dones solo para sí (qué a gusto estamos aquí, hagamos tres chozas) se corrompen y dañan la unidad. La nube significa la gloria de Dios que sobrepasa a las expectativas humanas y que nos pone en contacto con aquello para lo que fue creado el ser humano: para Dios, de ahí que contemple la verdad, la belleza, el bien, y rechace la mentira, el mal, la hipocresía… en esto consiste el presentar a un Cristo que sea atractivo para los que no creen. El conversar con Moisés y Elías, la Ley y los profetas, no solo significa la acreditación de Jesús como el Mesías, el enviado de Dios, sino que nos presente una continuidad ininterrumpida de las promesas hechas desde la creación del mundo hasta nosotros: Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y con ello nos llama a sobrepasar nuestras mismas fuerzas en la entrega a Dios, a nuestra vocación de darlo a conocer con nuestra vida. En Cristo todo es posible, es el mensaje que comprendieron los apóstoles.
Con aprecio: P. Juan Nuño, Vicario.

Domingo I. Tiempo de Cuaresma. Ciclo "C"
17 de Febrero de 2013
Lecturas
Deuteronomio 26, 4-10
Salmo 90
Romanos 10, 8-13
Lucas 4, 1-13


El llamado de Dios: afrontar nuestra realidad de pecado.

Las tentaciones en el desierto nos hace un llamado: reconocernos débiles para que así resida en nosotros el poder de Dios, porque "cuando soy débil, es cuando soy fuerte", dice el apóstol San Pablo. El que se nos presente en este relato que Jesús fue tentado nos lleva a reconocer nuestra realidad de pecado y a afrontarla con la fortaleza de Dios: Jesús fue guiado por el Espíritu Santo al desierto. Jesús no necesitaba ser tentado, pero sí quiso darnos a conocer cómo es nuestra condición rebelde ante la ley de Dios y a su voluntad, por ello nos presenta tres tentaciones:
a) convierte las piedras en pan: allí nos manifiesta a un Dios misericordioso que "invierte" todo su poder para salvarnos y con-vencernos que necesitamos salir del pe-cado, porque su poder no lo utiliza para provecho propio. Dios se hace un mendigo por nosotros, y es lo que ve el pueblo de Israel al confesar su credo: mi padre fue un arameo errante, esto se traduce a nuestra vida; así: "en Dios he encontrado la guía para mi camino", un hecho concreto que recuerda la intervención divina en el hombre.
b) "Dile a las piedras que se conviertan en pan": convertir las piedras en pan significa que se ha de romper con Dios si mi situación no me agrada o no me favorece, cuando las cosas no salen como las he pensado.
c) Arrojarse del pináculo del templo: significa que el poder de Dios es para nuestra salvación y no lo hemos deformar en espectáculo ni caricaturizar la seriedad del amor de Dios hacia nosotros.  
Con aprecio: P. Juan Nuño, Vicario.

jueves, 31 de enero de 2013

Domingo IV Y V. Tiempo Ordinario. Ciclo "C" 2013

Domingo V. Tiempo Ordinario. Ciclo "C"
10 de Febrero de 2013
Lecturas:
Isaías 6, 1-2. 3-8
Salmo 137
1a. Pablo a los Corintios 13, 1-11
Lucas 5, 1-11

¿PORQUÉ DIOS SE HACE NECESITAR DE NOSOTROS?


Enviar significa ser puestos por Dios en el     camino. Tres cosas conviene que tomemos consciencia: a) quién envía, b) a quiénes envía, y c) qué caminos los envía. a) los enviados. El profeta Isaías, que se reconoce como "hombre de labios impuros"; en el evangelio los llamados son unos pescadores. Este profeta se ve      obligado a reconocer su situación de pecado ante la luz deslumbrante de Dios que lo llama. Si lo pensamos bien, también el pecado es una clase de insuficiencia.  Pecamos porque no soportamos el peso del camino.
Queremos encontrar un atajo hacia la felicidad o  asegurar que sí valemos, que nuestras cosas importan, que nuestras fuerzas y deseos pueden imponerse.
 Pero obligadamente nos preguntamos: ¿por qué quiere Dios que colaboramos con Él? La pregunta se hace más aguda si uno piensa en las historias vocacionales, a veces de final triste.
Pidámosle a Dios que nos dé palabras ungidas por su Espíritu para que construyamos una sociedad en la justicia y la paz.
b) Dios, que envía: He aquí a Dios que pregunta: "¿A quién enviaré?". Dios se queda como sin ayuda. ¿Y no podría Dios resolverlo todo, sanarlo todo, completarlo todo por sí mismo? Sí podría pero a precio de negar uno de los rasgos que            él mismo quiso imprimir en su creatura racional, a saber, su dimensión social. Si Dios, sin intervención de ninguna otra causa, atendiera Él mismo a todas las necesidades y dolencias de cada ser humano, habría una dolencia y carencia que se quedaría sin  atender, a saber, la carencia de amor y servicio entre nosotros.
c) El Camino al que somos Enviados: Isaías grita: "¡Envíame a mí!" Sus labios han sido purificados por un ascua del
 santuario y por el ministerio de un Ángel, y siente en su     corazón urgencia de servir. Algo parecido sucede en el      evangelio de hoy: aquellos pescadores lo dejaron "todo," y lo siguieron. Parece ser ésta una ley del llamado que Dios hace. También Abraham, , es llamado por Dios, y es puesto en   camino, aunque de ese camino lo único que sabe es que Dios se lo mostrará. Y en realidad eso es lo único que importa del camino: que Dios lo conoce bien. No interesa tanto saber por dónde voy sino con quién voy.

 Con aprecio.
Pbro. Juan Nuño

Arquidiócesis de Guadalajara
Parroquia Santa Rosa de Lima
Una comunidad católica evangelizada y evangelizadora




Domingo IV. Tiempo Ordinario. Ciclo "C"
3 de Febrero de 2013
Lecturas:
Jeremías 1, 4-5. 17-19
Salmo 70
1a. Pablo a los Corintios 12, 31-13,13
Lucas 4, 21-30

APROBAR Y REPROBAR LA PALABRA DE DIOS


             En el Evangelio se nos presenta que Jesús pronuncia las palabras de Isaías que habían de ser pronunciadas por el Mesías: “el Espíritu de Dios está sobre mí, porque me ha ungido”, para indicarnos que el año de gracia del Señor ha llegado, y lo aprueban todos los asistentes a la sinagoga, pero por otra parte se presenta la reprobación de Jesús cuando dice que el pueblo  de Israel, ni la raza judía son los únicos a los que Dios ama y que hace prodigios ante las naciones. Y esto se ve reflejado ante la predicación de la Iglesia en el mundo, que pretende ser como Cristo, la luz de los pueblos, Lumen Gentium. Por una parte se nos presenta la pregunta en el caso del hambre, de la guerra, de la desintegración familiar, de inmoralidades públicas ¿dónde está la Iglesia? ¿Dónde está el hombre de Dios? Tal como le pidió a un cura un masón que veía que sus vecinos vivían pleito tras pleito “venga a hablarles del amor de Dios”. Pero, por otra parte se presenta el anverso: el magisterio de la Iglesia, sus enseñanzas;  presenta, expone, defiende, cuida y enseña la verdad enseñada por Cristo y es el único que puede interpretar fiel y sin error esta verdad enseñada por Cristo. Y cuántas veces que el Magisterio de la Iglesia se pronuncia a favor de la vida, de la familia, de la paz, etc., apoyamos aquellas opiniones que surgen desde un laicismo (el mundo sin Dios es mejor) diciendo “la Iglesia no debe       meterse en política” y no las enseñanzas que se     nutren de la Palabra de Dios y de la vida de fe de la Iglesia.
Pidámosle a Dios que nos dé palabras ungidas por su Espíritu para que construyamos una sociedad en la justicia y la paz.
 Con aprecio.
Pbro. Juan Nuño