viernes, 29 de junio de 2012

13o, 14o, 15o, 16o y 17o Domingo Ordinario, Ciclo B

LA PLENITUD DE LA FE
Domingo 17o Ordinario, 29 de Julio

1ª Lectura: II Libro de los Reyes 4, 42-44; Salmo 144, 10-11.15-16.17-18; 2ª Lectura: Efesios 4, 1-6; Evangelio: San Juan 6, 1-15

“Dijo la acción de gracias” (Jn 6, 11). La frase de Jesús al comienzo del sermón sobre el pan de vida nos pone inmediatamente en relación con Dios y se traduce en palabras de glorificación. Por eso entrar por la puerta de la fe nos lleva a “emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo, con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en Él”.

Vivimos entre dos luces, entre la luz de la resurrección bautismal y la luz de la resurrección gloriosa. La luz de la fe, en la que vivimos, está más cerca en intensidad de la luz de la visión que de la luz de la razón. Todo es luz, ciertamente: razón, fe, Visión. Con todo, la luz de la fe es bastante más que la luz de la razón y algo menos que la luz de la visión. La visión es la plenitud de la fe.

Concluyo mi reflexión invitándolos a vivir otra luz importante en nuestra vida, la gracia del sacramento de la Eucaristía, la gracia de la Eucaristía siempre es sobreabundancia, aunque seamos miles de personas las que nos acerquemos al sacramento de la gracia que recibimos no tiene límite. Acerquémonos siempre con el corazón abierto a la gracia y con la mente atenta a la palabra de Dios.

Con aprecio
Sr. Cura Rafael Ramírez Lamas.


LA PURIFIACIÓN DE LA FE
Domingo 16o Ordinario, 22 de Julio
1ª Lectura: Jeremías 23, 1-6; Salmo 22; 2ª Lectura: Efesios 2, 13-18; Evangelio: San Marcos 6, 30-34.

“Y se puso a enseñarles con calma” (Mc. 6,34). De vuelta de la misión, los apóstoles le cuentan a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado. Vuelven contentos. Habían aprendido bien la lección del Maestro (hacer y enseñar, hechos y palabras). Jesús, sin embargo, tras escuchar la narración de sus éxitos apostólicos, en lugar de echar las campanas al vuelo lo que hace es proseguir su labor formativa. Hay que seguir formando la fe de los suyos, hay que seguir purificando la fe. También a nosotros, el día de hoy, el Señor nos sigue formando y purificando. No hemos de pensar que la tarea ya está concluida, sino que nuestra fe ha de seguir aquilatándose, clarificándose, ilustrándose. Nos puede venir bien el conocer cuáles no son peligros reales para la fe, y cuáles son las vías ordinarias del crecimiento y purificación de la fe.

No son peligros reales para la fe ni la razón, ni la ciencia, ni el ordenamiento jurídico de la Iglesia ni el realismo de la vida ordinaria. No es peligro para la fe la razón natural, porque las realidades profanas y las realidades de la fe tienen su origen en el mismo Dios (Cf. GS 36,2).

Son peligros reales para la fe el mundo de las sensaciones espirituales vividas a nivel meramente emotivo y externo, el mundo de las propias ideas espirituales obsesivas al margen de la Revelación y de la Iglesia.

Vías ordinarias de crecimiento y purificación de la fe son las mediaciones auténticas dispuestas por Dios para acercarse a nosotros. Los sacramentos, la oración, la sana doctrina, la meditación de la palabra de Dios.

Con aprecio
Sr. Cura Rafael Ramírez Lamas.

La grandeza del ministerio de la predicación.

Domingo 15o Ordinario, 15 de Julio.

Amós 7, 12-15 - Salmo 84 - Efesios 1, 3-14 - Evangelio Marcos 6, 7-13

     Jesús manda de dos en dos, no solamente a predicar la palabra, sino a sanar a los enfermos, a expulsar espíritus inmundos en su nombre, sin provisiones que denoten que lo material es indispensable para el anuncio de la verdad. Esto nos revela que el mensaje de Dios requiere de varios esfuerzos humanos y de muchas renuncias que lo hacen atractivo para el mundo. Es lo que nos propone el Papa Benedicto XVI que la Iglesia irradie a Cristo para que los hombres sean atraídos hacia ella, como Cristo nos ha atraído hacia sí a todos los hombres. Por ello el profeta Amós manifiesta que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo por vocación y por gusto que por imposición, así nos lo expresa: "yo no era profeta ni hijo de profeta, sino un pastor y cultivador de higos, pero escuché la llamada del Señor". La llamada del Señor siempre nos da esperanza porque Jesús nos hace participar de una tarea que solamente le compete a Dios, pero Él ha querido participárnosla, porque Él sabe confiar en el ser humano que a pesar de sus limitaciones puede perseverar en la vida de la gracia y puede ser fiel a Dios. Que grande vocación a la que Dios nos ha llamado porque ahí en la debilidad se manifiesta su poder que puede penetrar en el corazón más duro y que no se deja vencer ante las dificultades. Dios es nuestra garantía y fortaleza.
Con aprecio
Pbro. Juan Manuel Nuño Camacho

Jesús: profeta poderoso en hechos y palabras.

Domingo 14o Ordinario, 8 de Julio.

Ezequiel 2, 2-5 - Salmo 122 - 2a Corintios 12, 7-10 - Evangelio Marcos 6, 1-6

     El rechazo y el desprestigio que sufre Jesús por sus paisanos refleja en nuestra historia que no siempre estamos dispuestos a recibir de Dios los dones de su gracia, por eso en la adversidad Jesús no se rinde. Esto nos dice para nuestra vida que no necesitamos de los falsos respetos humanos para dejarnos encontrar por Dios. La incredulidad del ser humano, la falta de fe lo lleva a dudar de que Dios sea el Todopoderoso, que Él sea amigo del ser humano. Por ello el profeta realmente manifiesta a Dios como amigo del ser humano, amigo de Israel, a quien le dice "te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde, que se ha sublevado contra mí", el amigo siempre busca el bien del amigo, por ello el salmista le dice al Señor, "estamos hartos de injurias" (Salmo 122). Por eso Dios nunca desampara a sus hijos y los acompaña con su gracia, y es lo que experimenta San Pablo, una amistad con Cristo que lo lleva a perseverar aunque sienta dentro de sí un aguijón, un enviado de Satanás que lo abofetea. Por ello, Dios le dice: "mi gracia te basta, porque mi poder se manifiesta en la debilidad". Sin Dios nada podemos, por eso de Él nos viene la fortaleza, y nos impulsa para que mutuamente nos apoyemos en nuestras dificultades humanas. Eso nos hará más humanos y construiremos una ciudad con mayor oportunidad para los que son débiles e indecisos.

Con aprecio
Pbro. Juan Manuel Nuño Camacho.

La novedad del Evangelio en la Novedad de vida.

Domingo 13o Ordinario, 1o de Julio

Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24 - Salmo 29 - 2a Corintios 8, 7.9. 13-15 - Evangelio Marcos 5, 21-43

Cristo, con su resurrección venció nuestra muerte y nos hizo amanecer en el domingo para una nueva vida. Es lo que se manifiesta en el mensaje de las lecturas de este día: dos historias entretejidas que nos recalcan que Jesús es el Señor de la vida y la muerte, el alfa y el omega, en quien todas las cosas son nuevas. Para un judío el tocar a una mujer en su período de regla lo incapacitaba -por impureza- para ofrecer un culto el culto de alabanza a Dios. El que Jesús haya curado a una mujer que hace doce años tenía flujo de sangre por tan sólo tocar su manto, nos habla de tiempos nuevos, que Él tenía autoridad sobre la enfermedad, porque también resucita a una niña de doce años. Por ello, las lecturas nos dicen: Dios no se complace en la muerte porque por la envidia del diablo entró el pecado en el mundo, pero en Cristo hemos vencido, por eso el Salmo 29 nos invita a cantar: "Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir nos redimiste". En la nueva vida que Cristo nos ha llamado a vivir, se ve la generosidad de Dios, una vida en abundancia, y por eso San Pablo llama a la comunidad de Corinto (segunda Lectura), a ser generosos. Si los cristianos construimos un mundo con generosidad, en dar lo mejor de si ¿no tendremos gobernantes más honestos que protejan la vida y nos gobiernen con principios cristianos donde no se viole el derecho a la vida?

Con aprecio
Pbro. Juan Manuel Nuño Camacho

miércoles, 27 de junio de 2012

APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

Apostolado de la Oración

“Un servicio a la Iglesia desde el Corazón de Cristo.” 


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¿QUÉ ES EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN? 


El Apostolado de la Oración es la unión de los fieles con Jesucristo en la Eucaristía, para colaborar con Él mediante la oración y la entrega diaria de sí mismos y de la vida cotidiana de cada uno, en la edificación de la Iglesia y salvación de todos los hombres. 


¿CÓMO Y DÓNDE NACE EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN? 


El Apostolado de la oración nació en un seminario, en un pueblo del sur de Francia, llamado Vals en un tiempo en que la mayor parte de los Seminaristas y religiosos, soñaban con ser misioneros. Fue un periodo misionero en la Iglesia cuyos frutos, de hecho, la Iglesia todavía hoy está disfrutando. 

Actividad misionera y actividad apostólica eran una misma cosa; la actividad apostólica era más amplia en cuanto a actividades asociadas con la propagación del mensaje de Cristo, mientras que la palabra misionero significaba ir lejos, ir a otro país, a otra tierra, otra gente, otra cultura y hablarles de Jesucristo. Este fuego inflamaba a muchos jóvenes: incluso los seglares lamentaban no poder ser misioneros y, por tanto, rezaban por los misioneros. La única manera en la que podían estar asociados con las misiones era rezar por las misiones. Estos jóvenes, estudiantes en el Seminario de Vals, tan entusiasmados por ir a Misiones, en la creencia de que, entre más preparados estuvieran, en cuanto al conocimiento de la India, -lugar a donde los Jesuitas de la Provincia de Toulouse recientemente iban a evangelizar- tendrían más posibilidades de ser enviados, acudían a la biblioteca a estudiar todo, todo, sobre ese país, descuidando sus estudios de teología y filosofía. Esto era muy preocupante para catedráticos y profesores. Tanto es así que su Padre Espiritual, el P. Francisco Javier Gautrelet, la víspera de la fiesta de San Francisco Javier, 2 de diciembre de 1844, les exhortó a volver al estudio de la filosofía y la teología. Lo expresó sin rodeos: "¡Vuestra misión no es la India, vuestra misión es el aula a la que vais a ir esta tarde! Vuestra misión es la filosofía y la teología. Vuestra misión es PREPARAROS para ser enviados. La peor preparación para ser misionero es hacer vuestra voluntad y no la voluntad de Dios. ¡Si quieres ser misionero, sé misionero hoy! ¡Sé misionero en este seminario! ¡Sé misionero haciendo la voluntad de Dios HOY!" 

Entonces el P. Gautrelet continuó: Os haré una sugerencia práctica en cuanto a lo que podríais hacer para convertiros en misioneros hoy un poco más claramente y aseguraros de que sois misioneros auténticos hoy. Cuando os levantáis por la mañana, ofrecéis el día a Dios. Añadid una oración más a las oraciones de la mañana. Que vuestra primera oración sea, "Dios mío, te doy este día; Tú me lo diste, yo lo devuelvo. Tú me has dado todo lo que soy y todo lo que tengo. Me has dado mi mente, mi cuerpo, mi tiempo, mi energía, mi salud, mis amigos, mi familia, mi fe, todo. Y lo quiero devolver. Deseo devolver amor por amor, todo lo que soy y tengo. Tú me los has dado por amor y yo deseo devolverlo por amor. Deseo usarlo como te gustaría que yo lo usase. De modo que aquí está, Señor. Hasta cierto punto, el programa ya está hecho: mi horario de estudio, mi horario de trabajo, mi horario de recreo. Simplemente anhelo hacer tu voluntad en cada una de estas actividades, con cada persona que entra en mi existencia, con cualquier persona en cuya existencia entro yo hoy durante estas actividades. ¡Quiero ser instrumento de tu paz y tu amor y tu justicia y tu fe, tu verdad, tu vida!" 

Los Escolares Jesuitas jóvenes empezaron a hacer este ofrecimiento de la mañana. En está oración descubrieron que realmente se estaban centrando en hacer la voluntad de Dios, más bien que su propia voluntad, en las cosas pequeñas que hacían durante el día. 

Se dieron cuenta de que la Eucaristía empezaba a ser más valiosa. La Misa empezaba cuando se levantaban por la mañana y hacían este ofrecimiento, "Señor, te doy este día para que hagas con él lo que Tú quieras." Jesús vivía en el corazón de cada uno de ellos, y ellos comenzaban a darse cuenta de que el corazón de cada uno era una capilla, donde Jesucristo celebraba continuamente la Eucaristía y su sacrificio en el Calvario, con plena colaboración de cada uno de ellos cada mañana. 

El mensaje que los seminaristas anunciaban a las gentes era un mensaje sencillo: Sois personas muy valiosas para Dios, precisamente tal como sois. Nadie es tan pobre, nadie tan viejo, nadie tan enfermo que no pueda ofrecer su vida al Señor. 

La gente que se embarcaba en el Apostolado de la Oración, se convertían en misioneros de la oración, misioneros de la Eucaristía, misioneros de la dimensión apostólica de la oración en la labor de reconstruir el Reino de Dios. 

Cuando el segundo fundador Ramière llevó este programa a Roma para obtener las bendiciones de los Papas, estos ansiaban aprobarlo. Los Papas decían: "Este es el camino para hacerse santo. Quien comienza el día con un ofrecimiento auténtico de su vida a Cristo o al Padre para la construcción del Reino y entonces vive ese ofrecimiento y lleva ese ofrecimiento a la Eucaristía, de modo que Cristo mismo lo asume y lo une como parte del suyo propio, esta persona está en el camino de la santidad" 


OFRECIMIENTO DIARIO DE NUESTRAS OBRAS, ORACIONES, SUFRIMIENTOS Y ALEGRIAS. 



     "Que los que se inscriban en vuestra Asociación sean conscientes, al mismo tiempo, del valor santificador y apostólico de su trabajo cotidiano entendido como colaboración a la obra de Dios, Creador y Redentor, y de sus sufrimientos, con los cuales están llamados a completar en su carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo."
Juan Pablo II


Ofrecemos, cada mañana al despertar, nuestra vida y obras, uniéndonos a Jesucristo que continuamente se ofrece en la Sagrada Eucaristía. (Con nuestras propias palabras o con una oración compuesta para este fin). Pedimos por la Iglesia y por el mundo y en especial por las DOS INTENCIONES (Misional y General), que propone cada mes el Papa al Apostolado.


ORACIÓN DE OFRECIMIENTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Divino Corazón de Jesús, por medio del Corazón Inmaculado de María, yo me consagro a Tí y contigo me ofrezco a Dios Padre, Todopoderoso, por el Espíritu Santo, en tu Santo Sacrificio del Altar, con todas mis obras y oraciones, sufrimientos y alegrías de este día, en reparación de mis pecados y los pecados que se cometen en el mundo entero, por la conversión de nosotros, pecadores, y para que venga a nosotros tu Reino. Te ofrezco todo esto en especial por las necesidades del  Papa Francisco y las dos intenciones que propone para este mes al Apostolado de la Oración. Elevo a Tí, Padre Misericordioso, una plegaria especial por las intenciones y necesidades del Papa Benedicto XVI, emérito; por la santificación de todos los Sacerdotes; por las almas del purgatorio, por quien Dios Padre quiera favorecer; por las intenciones de la Santísima Virgen María y por la paz y la unidad en el mundo y en nuestras familias; y por todos los enfermos de cuerpo y espíritu. Amén. 


PROGRAMA DE VIDA ESPIRITUAL DEL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN. 


Es un programa espiritual muy completo que contiene cinco elementos que nos ayudan a vivir como consagrado a Cristo por el Bautismo y ungido por el Espíritu Santo mediante la Confirmación. 

1.- El Sacrificio de la Misa y la Ofrenda Diaria. Vida Eucarística, es decir, Misa y comunión frecuentes, sobre todo con la participación en la Misa los domingos y, también en especial los viernes primeros; visitas y adoración al Santísimo. 

2.- El culto al Sagrado Corazón. Devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que con su inmenso amor da vida a toda la Iglesia. Todo lo que soy y lo que tengo ofrecido a Él, en reparación y desagravio y para que venga a nosotros Su Reino. 

3.- Devoción a la Santísima Virgen María. Devoción a la Santísima Virgen María, en especial a su Inmaculado Corazón, la cual, íntimamente unida a su Hijo, es Madre de toda la Iglesia. Demuestro mi amor hacia ella ofreciendo, cada día, el Santo Rosario. 

4.- Sentir con la Iglesia. Amor a la Iglesia, al Papa muy especialmente, al Obispo, al Párroco, a todos sus miembros. Hago ofrecimientos por las necesidades de la Iglesia, e intenciones que propone para cada mes el Papa Benedicto XVI. 

5.- Asiduidad en la oración. Vida de oración y servicio, es decir, de trato con Dios y ayuda al prójimo por amor. Cada día tengo un encuentro con Dios en la oración a través de Su Palabra. 


EN NUESTRA PARROQUIA, QUÉ HACEMOS DURANTE EL MES Y ¿CUÁNDO NOS REUNIMOS? 


Como Socios del Apostolado de la Oración hemos adquirido un Compromiso, por Amor a Cristo y a su Iglesia. Somos conscientes de que estamos dando un servicio a la Iglesia desde el corazón de Cristo, cumpliendo con el Programa de Espiritualidad (Misa y comunión diaria; especial devoción al Corazón Eucarístico de Jesús, visitándolo con frecuencia y, en lo posible, asistir todos los Jueves a la Hora Santa; entre otras devociones Marianas, rezar diariamente el Santo Rosario, para honrar a la Santísima Virgen María; cada mañana, hacer el Ofrecimiento de nuestras obras oraciones, sufrimientos y alegrías, por la Iglesia y las intenciones y necesidades del Santo Padre; dedicar un tiempo a la Oración Personal, practicando la Lectio Divina [leo, medito, oro y contemplo la Palabra de Dios)

Nos reunimos todos los Viernes Primero de mes, de 17:00 a 20:00 horas, con el fin de sostener y alimentar la vida espiritual de cada uno en la comunidad y reavivar su celo apostólico.




JUNTA FORMATIVA (17:00 a 18:00 hrs.) 

De cinco a seis de la tarde tenemos nuestra junta formativa. Al entrar, los Socios anotan su asistencia y reciben un Tríptico formativo e informativo y la Hoja mensual que contiene las Intenciones del Papa Francisco. Se inicia con la Oración, una Decena del Santo Rosario, por las necesidades más urgentes; se dan los avisos de las actividades próximas; algunas veces se dan testimonios, se comisiona a las personas que, en la Santa Misa, llevarán el Estandarte, se harán cargo de Proclamar la Palabra, de llevar las ofrendas, etc.; posteriormente escuchamos a nuestro Director Espiritual, el Sr. Cura o Catequista que nos ayudará a reflexionar y a crecer espiritualmente con el tema impartido; concluimos la Junta dando gracias a Dios. 


HORA APOSTOLICA (18:00 a 19:00 hrs.) 

En el Templo, con el Santísimo expuesto, hacemos una Hora Apostólica, en la que oramos, por las necesidades de la Iglesia y para desagraviar el Sagrado Corazón de Jesús, tan herido por nuestros pecados, indiferencias y omisiones. Finalizamos la Hora Santa haciendo procesión con el Santísimo en el Atrio del Templo. 


SANTA MISA (19:00 hrs.) 

En la Santa Misa nos acercamos, -en estado de gracia- a recibir a Jesús Sacramentado, bajo las Dos Especies. Ofrecemos la Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento;  con la intención de honrar, reparar y desagraviar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.


EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN TIENE UNA ESPECIAL DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

“Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por sus faltas de respeto, sacrilegios y pecados. Al menos ámame tú…” (27 de Diciembre de 1673) 


“Todas las noches de jueves a viernes, te haré partícipe de la tristeza mortal que tuve a bien sentir en el Huerto de los Olivos. Esta tristeza te reducirá, sin poder tú comprenderlo, a una especie de agonía más dura de soportar que la muerte. A fin de acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre en medio de todas mis angustias, te levantarás entre once y doce de la noche para postrarte conmigo durante una hora, con el rostro en tierra, ya para calmar la cólera divina[1], pidiendo misericordia por los pecadores, ya para dulcificar de algún modo la amargura que sentí en el abandono de mis apóstoles, la cual me obligó a echarles en cara que no habían podido velar una hora conmigo; y durante esta hora harás lo que te enseñe.” (Santa Margarita María Alacoque, Autobiografía n° 57). 

Jesús, para manifestar su corazón, e incendiar al mundo entero de amor, eligió una humilde Religiosa de la Visitación de Paray-le-Monial, ciudad francesa. Margarita María Alacoque. (22 de Julio de 1647 – 17 de Octubre de 1690) 

A partir del 27 de diciembre de 1673, durante 18 meses el Corazón de Jesús se le fue apareciendo. La consagró su apóstol, llamándola a difundir y propagar el culto a su adorable Corazón; a manifestar a los hombres su voluntad; y hacerles conocer lo que el Sacratísimo Corazón de Jesús promete a quien hace conocer y propaga su culto. Le pidió que se celebrara la Fiesta del Sagrado Corazón, cada año, el viernes de la semana siguiente a la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus). 

En sus apariciones a Margarita María, Jesús manifestó las inexplicables maravillas de su amor y el exceso a que, su Corazón, lo había llevado hacia los hombres, de los que no recibía más que abandono y ultrajes. Después añadió: “El abandono en el cual me dejan me es mucho más doloroso de lo que sufrí en mi pasión, … los hombres no tienen más que frialdades y repulsas por todas mis solicitudes. Tú a lo menos dame este consuelo, de suplir cuanto puedas a su ingratitud”. 

El 16 de junio de 1675, en la octava de Corpus Christi, se apareció resplandeciente como las demás veces, y mostrándole su Corazón, se quejó de los continuos ultrajes y sacrilegios que recibe en el Sacramento de amor; y agregó con más dolor, que los recibía de corazones a Él consagrados. 

Nuestro Señor le decía: "No hagas nada sin permiso de la superiora. El demonio no tiene poder contra las que son obedientes". 

Jesús le confió la misión de hacer conocer y amar su adorable Corazón y hacer establecer en la Iglesia una fiesta especial de reparación. “Es esto lo que yo te pido: que el primer viernes después de la octava de Corpus Christi, sea dedicada una fiesta particular para honrar a mi Corazón, participando en aquel día en la Santa Comunión y haciéndola con digna reparación por los indignos tratamientos que recibe en el Santo Altar. Y Yo te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir con abundancia las riquezas de su Amor sobre todos los que rendirán dicho honor y procurarán que otros hagan los mismo”. 

Jesús dijo a la Santa: “Anuncia y haz saber al mundo entero que yo no pondré límites a mis beneficios cuando éstos me serán solicitados por mi Corazón”. 

"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí". 

Santa Margarita María, antes de morir, obtuvo que en su comunidad se celebrara por primera vez la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Partió de este mundo llena de alegría, porque podía ir a estar para siempre en el cielo al lado de su amadísimo Señor Jesús. 


Las Doce Promesas del Sagrado Corazón 


1 Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida. 

2 Les daré paz a sus familias. 

3 Las consolaré en todas sus penas. 

4 Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte. 

5 Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas. 

6 Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia. 

7 Las almas tibias se volverán fervorosas. 

8 Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección. 

9 Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada. 

10 Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones más endurecidos. 

11 Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción. 

12 Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento. 


Santa Margarita María escribió: “Si se entendiese cómo Jesucristo desea que se propague esta devoción, todos los cristianos, por muy poco piadosos que fuesen, la practicarían. Puesto que inmensos son los tesoros que el Sagrado Corazón derrama sobre aquellos que se ocupan en hacer conocer esta devoción. Yo no conozco ejercicio de devoción más apto para elevar en breve tiempo a un alma a la más alta perfección que el culto del Sagrado Corazón. Dulce será morir después de haber practicado una tierna y constante devoción al Sagrado Corazón.” 

Los verdaderos devotos del Sagrado Corazón de Jesús: Le aman profundamente, le honran y trabajan arduamente para glorificarle, ensalzarle y darle a conocer al mundo entero, teniendo expuesta su Imagen, practicando los Viernes Primeros y reparando, -por los propios pecados y los del mundo entero- ofreciendo cada día de su vida, obras y oraciones, sufrimientos y alegrías. 


Para conseguir el fin de la Gran Promesa es necesario: 

1) Hacer nueve Comuniones, y para quien está seguro de hallarse en estado de gracia, no son necesarias nueve Confesiones, pero sólo nueve Comuniones bien hechas. Quien hiciere o hubiese hecho solamente cierto número de Comuniones no podría alcanzar el fin. 

2) En los primeros viernes del mes. No se puede diferir para otro día de la semana, por ejemplo el domingo o en otro viernes que no sea el primer viernes del mes. Ninguna condición nos puede dispensar de esto. No el olvido, no la imposibilidad de confesarnos; no porque impedidos por la enfermedad u otra causa. Ni el mismo Confesor puede cambiar el día o permitir su interrupción, porque la Iglesia no ha concedido esta facultad a nadie. 

3) De hacerse por nueve meses consecutivos, y quien la dejara por tan solo un mes, no estaría en regla; y si la hubiese dejado aún involuntariamente debería empezar nuevamente. 
Aunque teólogos autoritarios digan que tratándose de causa realmente grave, se pueda considerar la interrupción como si no hubiera sucedido, nosotros decimos que quien ama verdaderamente al Corazón de Jesús y quiere asegurarse su suerte eterna, cumple generosamente lo que el Divino Maestro pide, sin ir en busca de muchas dispensas. 

4) Con las debidas disposiciones. Aquí el Catecismo nos dice que para hacer una buena Comunión son necesarias tres cosas: 1ª, estar en gracia de Dios; 2ª, estar en ayunas desde una hora antes de comulgar; 3ª, saber lo que se va a recibir y acercarse a comulgar con devoción, y añade que: quien recibe un Sacramento de los vivos sabiendo de no estar en gracia de Dios, comete pecado gravísimo de sacrilegio, porque recibe indignamente una cosa sagrada. Pues la Comunión sacrílega antes bien que honrar, desprecia al Corazón de Jesucristo; y no consigue, con toda seguridad, el fin. Puesto que no sea necesario un fervor extraordinario, precisa que las Comuniones honren al Divino Corazón, o sea que sean hechas en gracia de Dios. 

Otra disposición es la intención de reparar al Corazón de Jesucristo por las continuas injurias que recibe en el Santísimo Sacramento de amor y de conseguir el fruto de la Gran Promesa. 


PODEMOS DECIR QUE EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN 


· propone un camino hacia la santidad 

· a partir del ofrecimiento diario 

· que transforma nuestra vida 

· y que nos une en comunión universal de oración 

· por la fuerza del Espíritu que habita en nuestros corazones 

· y nos hace desear tener los mismos sentimientos que tuvo el Corazón de Cristo 

· para que, alimentados y modelados por él en la Eucaristía 

· y reconciliados con él mediante el sacramento de la Reconciliación 

· podamos ponernos plenamente y de todo corazón a su disposición y a disposición de su Iglesia, a ejemplo de María, para que venga su Reino.” 

Peter-Hans Kolvenbach, SJ, Director General del Apostolado de la Oración. Roma, 8 de Junio de 2003, Solemnidad de Pentecostés 


Sigamos adelante con nuestro Apostolado, ofreciendo, nuestra vida, obras y oraciones en reparación de nuestros pecados y los del mundo entero, por la conversión de los pecadores y para que venga a nosotros Su Reino. Recordando el mensaje de la Santísima Virgen María en Fátima, en su cuarta aparición, en Agosto de 1917: "Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas". 

MATERIAL PARA LEER Y DESCARGAR:


Los Trípticos y demás información que mes con mes se entregan a los socios del Apostolado de la Oración en nuestra Parroquia, puedes leerlos en la siguiente liga:





lunes, 25 de junio de 2012

12o Domingo Ordinario Ciclo B

"Natividad de San Juan Bautista"
24 de Junio de 2012

Lc. 1, 57-66.80

     Hoy, la liturgia dominical del tiempo ordinario da lugar a una gran fiesta: el Nacimiento de Juan Bautista, el precursor de Jesús. En el desierto de Judá preparó al pueblo judío para la venida del Mesías, exhortándole a la conversión de corazón y a la esperanza. Cumplió con fidelidad su misión, sin detenerse ante las dificultades y los tropiezos de quienes no pararon hasta hacer callar su voz profética con el martirio. Supo recoger y poner a flor de piel toda la esperanza y anhelo de salvación que estaba en el corazón de su pueblo. Su palabra, atenta al tejido diario de su vida, llegaba al interior de las personas, suscitando provocación, inquietud y haciendo que los ojos se abrieran al futuro. Su palabra hacía tambalear seguridades y no se detenía en el momento de deshacer los montajes de una religiosidad domesticada y adormilada que actuaba, en definitiva, de vacuna contra la auténtica fe. Su palabra fue "espada cortante" y "flecha bruñida". No fue música celestial, sino un revulsivo: "Convertíos".

     Juan lleva a término su misión con fidelidad. Toda su vida tiene la grandeza de la misión bien cumplida, realizada sin ostentación, también cada uno de nosotros ha recibido una misión que no puede ser reemplazada por nadie. El don de la fe que hemos recibido es al mismo tiempo una responsabilidad.

     ¿Somos capaces en estos momentos de mantener una actitud valiente, constante y decidida o nos echamos atrás dejándolo para otra ocasión más propicia y menos comprometida? ¿Cómo llevamos a término, en definitiva, la misión que nos ha sido confiada? Hermanos: alegrémonos en la fiesta de San Juan y pidámosle que sepamos cumplir con fidelidad y con sencillez la misión que Él nos ha encomendado.

Con aprecio
Sr. Cura Rafael Ramírez Lamas.



Este blog comparte algunas imagenes de Joel Espinoza Chamorro, Artista plástico de Zárate Lima, Perú.